jueves, 26 de abril de 2012

Me gustas cuando callas

Imagina que vas a hacer algo o te ha pasado algo que quieres mantener en privado, no quieres compartirlo ni comentarlo, por lo que sea, cada uno es cada uno y tiene sus manías.

Imagina que vives en un pueblo, una ciudad pequeña o un barrio donde casi todos se conocen.

Imagina que alguien sabe algo del tema y cuando pregunta le respondes evitando dar explicaciones. Da igual si es algo serio o una tontería, no quieres compartirlo. Te topas con gente educada, discreta y respetuosa, que no insiste, sonrie y cambia de tema.

Ahora imagina que topas con una persona cotilla, que te aborda directamente, además puede que sea con más público- para qué hacerlo en petit comité-, insite, te pone en un compromiso, y te sientes obligado a dar más explicaciones de las que tú realmente quieres. Y te quedas fatal, porque ya no controlas quién sabe qué sobre aquello que querías mantener en privado. Vox populi. Encima, la culpa es tuya: por no ser cortante y desagradable, terminas haciendo/diciendo lo que no quieres. Encima eres tonta.

Y total, a esa persona cotilla no le importa lo más mínimo lo que te pasa, no tiene un interés sano y sincero por ti. Sólo quiere saber, estar enterada, parlotear. Para ella no tiene las más mínima importancia y no le preocupa en absoluto si te está molestando con ello. De hecho, no suele ser especialmente amigable contigo, pero hoy sí, hoy quería saber. Y no se ha cortado un pelo. A saco.
Pues no imagines. Hay personas así, doy fe.

Siempre he dicho que a la gente le gusta más hablar, cotillear y especular que a un tonto un lápiz.

Me reafirmo.

Qué de bocazas hay por ahí, madre.

Estoy de calentón ahora mismo…Hacia mucho tiempo que no sentia rabia, rabia de verdad.

viernes, 20 de abril de 2012

Flechazo

-Hola, tú quién eres?

-Adivina: virus o bacteria? Adenovirus, estreptococo…Puedo ser cualquiera. A ver si lo adivinas guapetona.

-Ummm….Tú vas a ser el que anoche me dio un susto de muerte al sacar a Chiquinina de la bañera. Le entró tiritona y se puso azul, que casi me muero del susto. Sinvergüenza. ¿ Y se puede saber dónde has conocido a mi hija?

-Pues donde va a ser, mujer, en la escuela infantil. Lo que viene siendo la guadería de toda la vida.

-Vaya, pues ha debido ser amor a primera vista. Tres días y ya estáis bien arrejuntaos. Pues no eres bien recibido. Mañana mismo te quiero fuera de esta casa. Ea!

-Sí, claro, mujer, lo que tú digas.

-Me cago en to’....!


jueves, 19 de abril de 2012

Haciendo callo

Y cómo hemos cambiado. Esta vez hemos iniciado la adaptación a la guardería de Chiquinina si más preámbulos, sin más comeduras de cabeza. Sin darle tantas vueltas como cuando empezó su hermano. Y sin llorar (yo). Claro, entonces todo era nuevo y pasábamos por esa experiencia por primera vez.

Ahora ya sabemos de qué va la cosa.

Hemos intentado retrasarlo en la medida de lo posible, gracias a mi santa madre, pero ha llegado el momento.

Chiquinina está en plena adaptación y parece que la cosa no va mal. Aunque odio que den por hecho que los primeros días “tiene que llorar”. Es normal. Pues claro que es normal que llore cuando se va su madre! Pero me sienta fatal que lo den por hecho y le quiten importancia.

Para mi consuelo no llora mucho, aunque sí un poco cuando la dejo allí…Pero yo tiro pa’lante como los de Alicante.

El primer día me quedé yo en la guardería con Chiquinina. No es lo que suelen hacer en esta guardería pero insistí.Así había sido la adaptación en la guardería de Chiquinini y creo que es más fácil dejar al niño en un sitio donde ha estado antes con su madre/padre. Al menos ya ha visto el centro, ha visto a las cuidadoras, a los otros niños…Al menos cuando la deje sola por primera vez allí no pensará “donde leches me ha abandonado mi madre”.

En fin, que siempre que entro en una guardería y veo a los bebés más pequeñitos se me cae el alma a los pies. Y doy gracias de tener la ayuda inestimable de mi madre, que nos ha permitido retrasar el momento hasta los 16 meses. Y que nos permite que no pasen allí muchas horas.

Así que hago callo, me anestesio, pienso que no es tan malo…Pero vamos, que no me quieran vender más la moto de que la guardería es buena, que socializa, que aprenden. No. Tiene ciertas bondades, pero cuando tienen ya un par de añitos. Con 6 o 9 meses de verdad que no.

Hoy sólo puedo dar mil gracias a mi madre.

Y recordar a todo el mundo que crear guarderías no es conciliar.

martes, 10 de abril de 2012

Terrores nocturnos

Estos días las rabietas de Chiquinina han ido desapareciendo poco a poco, aunque aún no me atrevo a cantar victoria. Pero al menos ahora durante el día se la ve más contenta. Se podría confirmar por tanto la versión de que antes le dolía o molestaba algo y eso ya pasó. O quizá nos echaba de menos y con el respiro de las vacaciones todo mejoró. Seguiré sin saberlo a ciencia cierta, pero el caso es que podemos decir que la mala racha (malísima!) ha pasado. Aparentemente igual que vino se fue...

Tenemos alguna “reminiscencia” algún que otro día a la hora de dormir. No quiere de ninguna manera, a veces incluso se niega a tomarse el biberón porque sabe que así se duerme. Pero al menos siempre hay una causa, la misma, y la rabieta no es tan descomunal . Es más bien un llanto de protesta, algo más normal, y no una rabieta de aquellas tan tremendas.

En cuanto a las noches, he llegado a la conclusión de que se trata de terrores nocturnos. Aunque tengo que decir que también han ido pasando, al menos de momento.

Me parecía que quizá Chiquinina soñaba, se despertaba desorientada y lloraba…pero no entendía por qué se ponía tan fuera de sí y se cogía una rabieta espectacular a esas horas intempestivas.

Consulté el libro de Rosa Jové , Dormir sin lágrimas, y algunas piezas empezaron a encajar:

- Los terrores nocturnos son alteraciones del sueño que se producen en la primera mitad de la noche. Por cierto, las grandes rabietas (de día)suelen ir acompañanadas de otras cosas, como precisamente alteraciones del sueño.

- Los niños se incorporan, lloran agitados y en muchos casos te rechazan .

- Parecen despiertos pero realmente no lo están. Cuando se despiertan no recuerdan nada.

- Son posibles a partir de los nueve meses, aunque más frecuentes entre los 3 y 5 años.

Creo que tenemos ganador… Chiquinina llora y parece despierta (creo que esto es lo que a mí me confundió totalmente). Me echa los brazos pero cuando la intento coger se enrabieta. La cojo y es el desastre total… Se lia la marimorena.

Hasta que una noche cuando me rechaza decido no cogerla. Me quedo junto a su cuna hablándole con voz tranquila….y milagro, el llanto se va apaciguando y finalmente se tumba y se "vuelve a dormir" si más.

Imagino que todo esto no es casual, y pienso que quizá es eso que llaman “angustia de la seperación”, porque lo que resulta obvio es que a la hora de acostarla ella no quiere de ninguna manera. O eso, o ha salido a su madre, que tiene muchísimas pesadillas.

Saber o creer que sé lo que pasa me da tranquilidad para afrontarlo de otra manera y confiar en que poco a poco lo iremos solucionado. Crucemos los dedos.

lunes, 9 de abril de 2012

¿Arte?

Dicen que las comparaciones son odiosas pero...¿Nos timaron cuando compramos el grabado del tal Nikola, somos bobos, o Chiquinini es todo un artista?



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miércoles, 4 de abril de 2012

¿Pero por qué?

Son algo normal en el proceso madurativo del niño. Tu hijo no es malo. Tampoco es culpa tuya. Las rabietas pasarán.

¿Seguro?¿Cuándo?¿Cómo? Soy la misma madre que hace tres años, pero esto es nuevo para mí.

Y sobre todo, por qué si las rabietas eran ocasionales ( al margen de que un niño pueda tener más o menos genio que otro y comenzar con ellas de forma más o menos prematura) en un momento dado empiezan a ser más largas, más inconsolables, y más frecuentes.

Tiene que haber un por qué.

Y eso es lo que quisiera saber. ¿Es algo físico, está especialmente sensible porque le duele algo, le están cuajando los dientes o algo parecido?

¿O es algo emocional? ¿Soporta mal el hecho de que su padre y yo nos ausentemos para ir a trabajar? Pero eso ha sido así desde que era muy pequeña….

¿Es realmente un “pulso” para conseguir lo que quiere en un momento dado? ¿Puede un niño pequeño ser tan “cabezota”? (Jamás pensé que saldrían de mí estas dos preguntas)

Estoy hecha un mar de dudas. La verdad es que el tema me está empezando a preocupar de verdad, a parte de tenernos agotados y un poquito tristes.

Supongo que de momento hará que esperar un poquito a ver si la tormenta amaina

lunes, 2 de abril de 2012

Rabietas: ahora sé lo que son de Verdad.

Uno no sabe de verdad lo que son las cosas hasta que se ve en la situación. Se las puede imaginar, pero no es lo mismo.

Eso es lo que me ha pasado con las rabietas. Chiquinini se cogió muy pocas, y bastante moderadas. Siempre pudimos reconducir bien la situación. Además tenía dos años y se podía hablar con él. Y había un desencadenante claro. Pero ya digo que fueron muy pocas las rabietas que se cogió.

Chiquinina en cambio tuvo su primera rabieta con 12 meses. Me asusté muchísimo pensando que le pasaba algo. Era prácticamente un bebé y pensaba por tanto en que algo le dolía, y no es una rabieta.

En las siguientes ocasiones no me asusté tanto porque ya sabía con qué estábamos “lidiando”. Pero cuando escribo esto…puedo decir que estoy frustrada, amargada, preocupada…de todo.

Lleva una semana con rabietas casi diarias, y ayer tuvimos tres, por la mañana, a la hora de dormir, y de madrugada. Sí, de madrugada…Se despierta, y se pone como loca.

De día suele ser por alguna contrariedad para ella, pero suele coincidir con el hecho de que esté cansada. Quiero decir que por el mismo motivo, en otro momento, no reacciona igual. Pero últimamente está “ a la que salta”. Me tiene en vilo… Pienso que debe estar a disgusto o molesta por algo, quizá porque le estén cuajando varios dientes a la vez.

El caso es que son rabietas monumentales, que te dejan hecha un manojo de nervios y que alteran la dinámica del resto de la familia.

Empieza a llorar y a gritar “NO”. Todo le parece mal. A veces pide que le alcances algo, pero sólo es para tirarlo con rabia, una y otra vez. Me da manotazos. Se arquea ( hay que tener cuidado para que no se haga daño) y se tensa, y puedes ver en su cuerpo y sus gestos cómo no controla la rabia. ¿Pero por qué?

SI me acerco me grita que no, y me echa de su lado. Pero si me alejo también arrecia el llanto. No se distrae con nada y no sabe lo que quiere. He probado a abrazarla con fuerza. He probado mil triquiñuelas. Y también he probado a dejarla en lugar seguro, que llore, pero al poco rato tengo que cogerla de nuevo porque veo que da igual, que sería capaz de tirarse todo el día llorando. Si la cojo llora igual, pero al menos estoy con ella…

Todo sin éxito. Al final o nos la llevamos a la calle en la sillita, o en algún momento termina parando sin saber bien por qué. Si la dejas en el suelo se retuerce, patalea, está como fuera de sí…

Sinceramente, me asusta, me frustra, me amarga, me preocupa qué pasa por su cabecita, y me da pena, todo a partes iguales.

Y sobre todo no sé qué hacer.

Y a veces no puedo evitar pensar que con este carácter tan fuerte que tiene, si es así con un año, cómo será con catorce.