viernes, 30 de diciembre de 2011

Cuenta atrás





Ya quedan pocas horas para la cuenta atrás.



Que a pesar de lo que nos dicen, 2012 sea para todos mejor que 2011.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Plan de Parto en la web del Ministerio.¿Ciencia ficción?

A través del blog de Amalia Arce, he sabido que está disponible en la web del Ministerio de Sanidad una guía sobre el Plan de Parto y Nacimiento. El Plan de Parto es un documento donde la mujer puede expresar sus preferencias sobre el proceso.

La idea por supuesto es buena, pero lo que me ha dejado ojiplática es la Guía que acompaña el documento del Plan de Parto.

Lo he leído y la verdad, me ha parecido ciencia ficción. Y quizá lo sea, porque me pregunto si podría yo presentarme en un hospital de mi ciudad con este papelito a día de hoy sin temor a que me echasen de allí. No me lo imagino. Vamos, es que no me atrevería.

Como digo me parece ciencia ficción, y no ya por la mención por ejemplo al uso de bañera o ducha de agua caliente en el parto, que dependerá en gran medida de las instalaciones del centro, no.
 
Es que lo que leo contradice todo lo que fueron mis partos. Se habla de intimidad, presencia del mínimo número de personas posibles, luz tenue ( luz tenue!), elegir la postura durante la dilatación, no enema, no oxitocina, no rasurado, no episotomía, no romper la bolsa, no a las aspiración de secreciones del recién nacido, sí cortar el cordón cuando deja de latir, sí a poder beber, contacto piel con piel de la madre y el bebé…

¿Pero esto lo han escrito de verdad en el Ministerio de Sanidad? ¿Del que depende el hospital que yo conozco?

Todo un avance y motivo de alegría. Quizá dentro de poco las recomendaciones de la guía sean lo habitual y no la excepción. Ojalá. Quién lo hubiera pillado a tiempo.

martes, 27 de diciembre de 2011

Estos días

Chiquinina se ha soltado a andar sola, distancias cada vez más "largas". Con más miedo que otra cosa, se ha lanzado las primeras veces por "necesidad" o porque distraída con algo casi no se ha dado ni cuenta.

Chiquinini tuvo su minuto de gloria en la función de Navidad del cole, y como no podía ser de otro modo porque soy de lágrima fácil,... pues eso.

Chiquinina se había empeñado en coger las bolas del árbol. Tanto no,no,no repetido,  al final ha entendido lo que significa ese adverbio. Y ha empezado a comprender también el significado de otras palabras.

Chiquinini es tan inocente, que estuvo con Papá Noel el otro día, se hizo fotos con él, y tan pancho. Tan normal le debía parecer. Lo mismo que cuando recibió un mensaje de los Reyes Magos, que saben que está empezando a vestirse y desvestirse solo. Si me emociono yo más que él!

Los dos están felices. Con tanto alboroto y jaleo a su alrededor, con las reuniones familiares y  con papá y mamá en casa mucho más tiempo.

A todos vosotros: Feliz Navidad.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Yo pido a #PapaConcilia

Estos días escribo mi particular carta a #PapaConcilia. Le pediría muuuchas cosas:

-No volver a escuchar a un periodista decir  en la radio " en su discurso de investidura el futuro presidente se dirigió a estos, aquellos...y a las madres que no pueden estar con sus hijos."

¿Madres? La conciliación es cosa de TODOS.

-No volver a escuchar en un Telediario: "al acercarse las vacaciones escolares de navidad muchos padres no saben cómo colocar a los niños   conciliar en esas fechas."

Conciliar no es sínónimo de aparcar a los niños en algún sitio.

-No volver a escuchar como a una madre que vuelve a jornada completa en su trabajo un compañero le dice: "qué, se te acabó el chollo".

-No volver a eschuchar a mi vecino, que viene de recoger a su hija de cinco meses de la guardería a las 6 de la tarde: "es que se pasa allí todo el día la pobre...."

Y así podría seguir escribiendo ejemplos. Y sólo he hablado de actitudes y concienciación. Ahí es nada.

Si no tenemos los cimientos, cómo vamos a contruir la casa. Cómo van a verse con normalidad las excedencias o reducciones de jornada, cómo van a flexiblizar horarios las empresas, cómo cien mil cosas más.

Pero #PapaConcilia, algo habrá que hacer no? Esto no puede seguir así.





jueves, 15 de diciembre de 2011

¿Qué habrías hecho tú?

Los comentarios a mi entrada de ayer me hicieron seguir pensando. ¿Qué habrías hecho tú?

Me pregunto donde está el equilibrio, entre ser razonable, negar las cosas cuando corresponde y negarlas por el simple hecho de negarlas.

Si el día en cuestión no le hubiese comprado el cachibache a Chiquinini, y los otros cuatro niños sí hubiesen recibido uno, imagino que mi hijo se habría sentido mal, diferente y como "excluído" de algo.

¿Hubiera sido eso tan grave? Imagino que no, que situaciones de todo tipo hay en la vida y se puede ir aprendiendo a afrontarlas, y desde luego no creo que eso le hubiese marcado a largo plazo.

¿Pero era necesario hacerle diferente en ese momento? Pues tampoco. ¿Hubiera sido un disgustillo gratuito?

¿Qué habrías hecho tú?

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Preguntas sin respuesta

El otro día me armé de valor y me fui con Chiquinini y sus amigos del cole y las madres de sus amigos a ver un sucedáneo del Cantajuego en un centro comercial. Digo que me armé de valor porque siempre me han espantado esos saraos tipo cumpleaños en Borri-quín y parque de bolas, pero la verdad es que las madres de los peques son muy agradables y los niños más majos que . Daba gusto verlos, a la mini-pandi.

Total, que allá que fuimos y ni que decir tiene que los niños se lo pasaron requete-que-te.

En medio de la función nos tendieron una emboscada a los padres.

-Señoras y señores, hacemos aquí una pausa de seis minutos ( sí seis ¿?) y volvemos. Mientras tanto ponemos a la venta la super espada laser luminosa de turno por 3 euros.

¿Eso es trampa,no?

Totalmente innecesario. Los niños se lo estaban pasando genial sin más y además el cacharro os podéis imaginar que era de los que no duran ni dos telediarios.

- Quiero la amarilla- dice Chiquinini

- No cariño, no lo vamos a comprar. Tienes los dedos laser del Nesquik en casa.

Y como es un santo varón, ahí quedó la cosa. Peeeerooo..cuando alcé la vista las mamás de los compis estaban todas preparadas, rebuscando monedas en sus monederos. Ains, ¿y ahora qué hago? ¿Dejo a Chiquinini mirando?

Así que le compré el invento en cuestión.

Al día siguiente mientras desayunábamos Chiquinini me preguntó con el cachibache en la mano:

-Mamá, ¿por qué al final sí me lo compraste?

Vaya con la preguntita inocente. ¿Y ahora que se responde? ¿Porque soy una veleta? ¿Por no ser diferente? ¿Porque no soy coherente? ¿Porque a los demás sí se lo iban a comprar…?

-Esto…porque…porque era muy barato.- menuda respuesta de pacotilla.

Y es que no se les escapa una, leñe.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Caída en la curva de crecimiento.

-El pediatra no estará en la fecha en que teníamos la cita

-Bueno, pues la anulamos y juntamos esta revisión con la siguiente. Total, sólo les miden y les pesan…

Sí, “sólo”. "Sólo" cuando las cosas van bien. Porque entonces nada parece importante, todo resulta obvio y predecible.

¿Pero qué pasa cuándo te enteras de que Chiquinina lleva dos meses sin crecer, nada o casi nada? (Es difícil precisar porque la niña no colabora mucho en eso de dejarse medir).

En la revisión de los doce meses eso es lo que ha pasado. Chiquinina ha caído de percentil. El problema no es el percentil en sí mismo, sino cómo se ha desviado de su curva de crecimiento en los dos últimos meses.
- Bueno, no os preocupéis. Es pronto, no se deja medir bien…A ver cómo está el mes que viene.

Seguramente eso es lo que hay que hacer. Esperar. La biología no es una ciencia exacta, la niña está bien y dos meses es poco tiempo, sobre todo con el error que puede haber en la medida. Hay que esperar un poco más a ver cómo evoluciona la cosa.

Pero yo no puedo esperar. Soy su madre, la que no puede ver las cosas desde cierta distancia, tratar de ser objetiva…La que después de la visita al pediatra ha medido a la niña cuatro veces. La que no puede evitar buscar información en internet aunque sepa que no es la mejor idea. La que se preocupa, quizá antes de tiempo, pero inevitablemente se preocupa…

Y es que uno no sabe lo que es el miedo hasta que tiene hijos. Pienso en los antitiroideos que tomé en el embarazo sobre todo.

Intentando no dejarme llevar por mi preocupación, añadiré que en el 80% de los casos lo que ocurre no es grave, simplemente es un retraso en el crecimiento, que muchas veces se recupera, y si no, pues será bajita. Y que la Chiquinina está estupendamente.

En este enlace encontré una explicación a las posibles causas bastante detallada y de fácil comprensión para profanos en la materia, por si hay alguien en situación parecida.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Hace 1 año

Hace un año ya tenía en brazos a mi Chiquinina. Llegó a las 5.25 h, bien madrugadora. Y llevo desde ayer rememorando en mi cabeza aquellas horas, lo que estaba yo haciendo, cuándo empezó a "llamar a la puerta", todo, todo, todo...y ya ha pasado  un añito.

Mi memoria selectiva no recuerda el dolor de las contracciones, ni el cansancio, ni la falta de sueño...Sólo recuerdo la emoción  del momento y lo especiales que fueron aquellos días.

Y ahí está ahora: guapa, feliz, y apuntito de echar a andar ella sola.

Felicidades Chiquinina!

viernes, 2 de diciembre de 2011

Llegó para quedarse.

Mi barriga ya no volverá a ser la de antes. Estoy en la fase de empezar a asumirlo.

Después del primer embarazo, en pocos meses recuperé mi “figura” anterior, o eso creo recordar. Sin embargo después del segundo embarazo la cosa parecía no querer volver del todo a su sitio: con la cosa me refiero a la barriga. Las tetas sí volvieron a su sitio, claro, por qué iban a quedarse en la nueva y estupenda talla.

Pero la barriga se quedaba y se quedaba…total, que Chiquinina va a cumplir un año y ahí sigue una prominencia que antes no estaba, y que no sé por qué, se distiende y acentúa más al final del día. Después de 12 meses, me dije, va a ser que esto está aquí para quedarse. Hazte a la idea. Joé, el mismo año en que he empezado a teñirme las canas y a usar cremas antiarrugas, menuda risa.

Pero aunque me digo que las cosas son así, en el fondo mantengo la esperanza... no me hace ni pizca de gracia quedarme con mi barriguilla.

Y así llega Chiquinini la otra noche, con su sinceridad infantil abrumadora y me dice:

- Mamá, ¿por qué tienes la barriga gorda? ( Igual sospechaba de otro posible hermanito).

Qué rico.