jueves, 27 de octubre de 2011

La profe de Chiquinini regaña a las mamás.

Llega Chiquinini del cole y me suelta que ha dicho María, su profesora, que hay que regañar a las mamás. Porque no hemos puesto la cintinta que dijo que teníamos que coser a la ropa de abrigo para que los niños puedan colgarla bien en lo percheros de la clase. Mea culpa.

No doy para tanto. Pero bueno, dile a tu seño, que ya tengo las cintitas de turno encargadas. Además como soy una Madre 2.0, no son unas cintas cualquiera de la mercería del barrio, no. Son unas cintas 2.0 encargadas por internet con el nombre grabado y todo. Cien nada menos. Para marcar la ropa hasta que vayas a la universidad, que no me gusta que me llamen la atención.Así que ve y dile a tu profesora que no me riña, que ya las tengo encargaditas ( ahora solo me queda coserlas….)

Y por cierto, preguntale a tu profesora, por qué el mensaje iba directo sólo a las mamás: ¿y los papás, qué?

Parece que hay roles difíciles de cambiar por mucho que hayamos avanzado. ¿Alguien en la sala ha visto a algún papá cosiendo cintas en la ropa?

miércoles, 19 de octubre de 2011

Una plaza de toros para Chiquinina

Chiquinina duerme en su cuna, en su habitación, igual que hacía su hermano. Pero algunas noches en que se despierta varias veces y/o se desvela, duerme con nosotros. Va por rachas. Últimamente son muchas las noches en que la cojo y me la llevo a la cama con nosotros.

Qué mimosa es mi niña, pensaba al principio. Pero ahora…ahora pienso que lo que pasa es que necesita una plaza de toros para dormir!

Madre mía las vueltas que puede llegar a dar. El 90% del tiempo está en una posición que no es la normal, ya sea en diagonal, transversal (dándonos patadas y manotazos en la cara a nosotros sus progenitores), o completamente del revés. Que cuando alguna vez le he ido a poner el chupete, no sabía si se lo metía en la boca o entre los dedos del pie. Y un día queriéndola arropar casi la asfixio porque estaba cabeza abajo.

Claro, con esos giros de 360º…imposible dormir en una cuna de 70 cm de ancho. Lo intenta pero con esos barrotes puestos a mala idea se queda atascada. No le debe gustar nada la cuna, claro. Mucho mejor la cama de 1,60 m de mamá y papá.
Desde luego yo me levanto machacaíta.

viernes, 14 de octubre de 2011

Los raros del cole

Para que el título no lleve a engaño, no voy a hablar de los niños. Voy a hablar de los otros. Esos otros seres del ecosistema aula-patio que quieren formarse y sacarse un máster, por eso no se pierden una: los virus, bacterias y demás acólitos.

Siempre están, eso ya lo sabemos, y de septiembre a junio varios nos van a pillar sí o sí. ¿Pero os habéis fijado en lo raros que son? Aún entre los más inofensivos, los que no dan grandes sustos ni disgustos, es que son raros raros.

Vamos, que a Chiquinini se le descama una uña de forma extraña…está descrito que puede pasar un par de semanas después de una infección viríca.

Que cojea sin venir a cuento, que la sinovitis transitoria suele darse días después de haberse pillado un virus mocoso.

Que le salen granitos por el cuerpo….exantema vírico.

Ampollas en la boca, las manos y la planta de los pies: enfermedad boca-mano-pie, otro virus.

Vaya, que yo no sé qué ha sido del resfriado común y de aquellos virus que te provocaban tos y mocos y punto. Vaya bichos raros.Y que nos quedemos sólo con estos.

martes, 11 de octubre de 2011

Ya no tengo pies viejos

Eso dice Chiquinini, que ya no tiene pies viejos y ya no le duelen. Y es que ha estado un día entero cojeando. La víspera no quería andar porque decía que le dolían los pies. Cuando ese día seguía insisitiendo en lo mismo no le dimos importancia. Movía el pie perfectamente si se lo tocábamos y demás. Pero empezó a no apoyar el pie derecho y a cojear. Le observábamos y no se le olvidada: mientras jugaba o hacía cualquier cosa, nunca apoyaba ese pie. Así que nos pareció que era un dolor real.

Qué difícil debe ser el ser pediatra y diagnosticar a personitas que no hablan y si lo hacen te cuentan lo que les parece.

Chiquinini decía que le dolían los dos pies, aunque solo parecía molestarle de verdad uno. No tenía inflamación, ni nada a simple vista, aunque el pie "malo" estaba un poco más caliente que el otro.

En fin, puede ser sinovitis, nos dijeron. O tendinitis.

Pero al día siguiente Chiquinini estaba mucho mejor y al final del día corría tan ricamente y me decía: "mamá, ya no tengo los pies viejos; ya no me duelen".

Si alguien lo entiende que me lo explique.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Y cuándo se desteta la madre?

Eso me pregunto yo, porque el bebé tarde o temprano se desteta. Pero, ¿y la madre?

La madre creo que no se desteta nunca.

Es absurdo, pero me gustaría que siempre fueran pequeñines. Que siempre un beso mío les curase los males, los rasguños, los golpes, los sustos, los disgustos y las decepciones.

Que siempre se dejaran achuchar como ahora. Que siempre Chiquinini gritara como ahora “mamá no me dejes solo, ven a cuidarme mientras me tomo el nesquik"
 
Que Chiquinina siempre se pusiera loca de contenta al verme, como ahora.

Creo que la madre no se desteta nunca, porque siempre querremos tenerlos cerca, aunque cada vez los tendremos más lejos, es ley de vida…

Y yo qué sé por qué me da por pensar ahora en estas tonterías. A lo mejor es porque veo a Chiquinini cada vez más grande. Recuerdo su entusiasmo la primera vez que le recogí yo en la guardería, con dos añitos. Como no solía hacerlo yo aquel día gritaba entusiasmado y con verdadera emoción: mira, mira, es mi mamá! Y veo cómo ahora va y viene al cole con total naturalidad. Cómo me habla de sus amiguitos. Y pienso en eso, en los amigos del cole, en lo bien que lo va a pasar. Y una cosa lleva a la otra y pienso también en los disgustos que empezará a llevarse cuando por ejemplo se enfaden. Y en la cantidad de cosas que están por venir y que tendrá que enfrentar y resolver él, porque mamá no estará allí. Y me pongo tonta pensando en por qué crecen tan rápido.Si estaré yo preparada para que crezcan. No quiero ser la madre “plasta” y sin embargo temo que pueda serlo. Por temor a que sufran, por miedo a dejarles volar solos, por querer tenerlos cerca de mí.

Y es que creo que la madre no se desteta nunca.

Y pienso en que mi madre sentiría y siente lo mismo por mí, y me doy cuenta también de que como hijos no estamos a la altura. Somos mucho más egoístas. Como padres lo damos todo.

Como madre intento hacerlo lo mejor posible, no caer en los errores que cometieron mis padres conmigo. Pero eso no me exime de cometer otros diferentes, claro.

Y todo esto ando pensando hoy, ya ves…