miércoles, 29 de junio de 2011

¿Por qué de noche todo se ve más negro?

En mi última entrada contaba que últimamente se me han juntado varias cosas que me hacen estar un poco más cansada y agobiada. Una de ellas fue lo mal que estuvo la Chiquinina el viernes pasado.
Nunca habíamos ido a urgencias, ni con ella ni con su hermano. Lo más que han tenido los peques ha sido una otitis, y algún fiebrón, y aunque la noche hubiera sido mala siempre habíamos esperado al día siguiente para que les viera el médico. Yo me pongo siempre nerviosa cuando les veo mal, pero su padre mantiene más la calma.

El otro día fue un poco diferente. Chiquinina estaba un poco "tecla" pero a las once se despertó llorando y ya no paró. Lloraba de dolor y no había forma de consolarla. Sabíamos que llevaba dos días sin hacer caca, pero no me podía creer que eso le provocase el estar tan mal. Lloraba y lloraba sin parar. Así que al final, sobre las tres de la mañana, la llevé a urgencias y su padre se quedó con Chiquinini, que aún no me explico cómo es posible que no se despertase con tanto jaleo.
Chiquinina estaba bien en términos generales, así que me dijeron que posiblemente era un cólico. Al día siguiente con un supositorio de glicerina para deshacer el tapón se solucionó. 

Ha coincidido con la introducción de los cereales en una segunda toma, y con el calor tremendo que hace. Así que ahora le ofrezco agua más a menudo, le redujimos un poquito los cereales durante un par de días, y hemos empezado con la frutita. A ver si así el episodio no se repite.

¿Por qué estas cosas siempre pasan de noche? ¿Y por qué de noche todo se ve peor? Por cierto, la visita a urgencias en realidad no sirvió para mucho, más que nada para tranquilizar a la madre de la Chiquinina...

miércoles, 22 de junio de 2011

¿Conocéis el método Kumon?

-Fulanito ha apuntado a los niños a Kumon, y no veas qué bien.
-¿Y qué es eso?
-Pues un sistema de aprendizaje inventado por un japonés, basado en ejercicios que hay que hacer a diario, todos los días, incluso en vacaciones.El niño tiene cinco años y hay que ver lo bien y lo rápido que lee.

Y así es como me he enterado hace dos días de la existencia del método Kumon. Consulté a San Google y parece que sí, que se trata de hacer fichas de lengua y matemáticas, en principio sólo 5 o 10 minutos al día. Se basa en la repetición y bueno, no sé mucho más. Opiniones de padres, como siempre las hay para todos los gustos.

A mí me da igual que el niñ@ aprenda a leer unos meses antes o después. Y no me gusta la idea de ponerles a hacer fichas todos los días religiosamente. Primero porque son niños, ya tendrán tiempo de estudiar. Y segundo, porque igual es hasta contraproducente ser tan machacones y lo aborrecen.

Sin embargo sí me gusta la idea de crear en ellos el hábito.  Eso sí me parece importante.

¿Conocéis el método? ¿Qué me podéis contar sobre él?

lunes, 20 de junio de 2011

Comunicación

Ay que gracia; he estado en un curso de Trabajo en Equipo, de esos que son muy amenos y entretenidos pero en los que aprender, lo que se dice aprender, no se aprende mucho. Casi todo son cosas de sentido común, pero bueno.
Nos han querido dar unas herramientas para favorecer eso tan complicado que se llama comunicación, y he pensado yo, “anda, qué me vas a contar, pero si esto es lo mismito que enseñar a un Chiquinini”.

Ahí van tres reglas de oro:

1.Verificar la comprensión

Esto hay que ensayarlo a menudo con los niños, y no es que no comprendan, que lo comprenden todo; es que a veces se hacen los suecos.
-Recoge tus juguetes por favor. – Me acerco al Chiquinini, le miro a los ojos, y pregunto. - ¿Me has oido? ¿Has entendido lo que te he dicho? A recoger.

2. Comunicar con el comportamiento

Lo que viene siendo toda la vida predicar con el ejemplo. Dificílmente se va a lavar los dientes el peque, o no dar voces, o dar las gracias, o todo lo demás, si sus padres no lo hacen así. Esto lo extrapolaría yo a más formas de comunicar con el comportamiento. Por ejemplo, si el niño está molestando a alguien en el parque, no vale con gritar sentadito desde un banco a 15 metros, “No hagas eso! No hagas eso!...” Así veinte veces. Hay que mover el culito y acercarse al niño para aplicar el punto 1 (y si no tomar medidas.)

3. Retroalimentación o feedback.

Si vamos a reprenderle por un mal comportamiento, por ejemplo, la retoralimentación sería negativa. Pero no hay que entrar a saco, hay formas y formas de hacer las cosas. Pues lo mismo veo yo con el Chiquinini, y creo que funciona mucho mejor hacerlo todo en positivo, de forma constructiva y sin hacerle sentir mal o inseguro.

viernes, 17 de junio de 2011

Pronto las vacas darán leche como la de mamá...

Qué fuerte. ¡A dónde vamos a ir a parar!

Supongo que esta noticia, acerca de vacas clonadas para dar leche cada vez más parecida a la leche humana de las madres lactantes, dará muuuuuuuucho que hablar.

Yo aún estoy con la boca abierta.

Una vaca clonada en Argentina dará leche materna.
http://america.infobae.com/notas/26911-Una-vaca-clonada-en-Argentina-dara-leche-materna

jueves, 16 de junio de 2011

Habemus cole.

Ahora que acaba el curso escolar sabemos ya que Chiquinini entrará el curso que viene en Infantil el colegio que queríamos. Se han quedado fuera el 30% de los niños que lo solicitaron pues no había tantas plazas, así que hemos tenido suerte.

Menuda lotería esto del cole. Y menudo alboroto entre los padres, yo tengo que admitir que estuve un poco preocupada pensando que podía quedarse sin plaza.

Lo cierto es que lo de la “libre elección de centro” es relativo, no puedes acceder por igual a cualquier centro de la ciudad porque hay un baremo donde lo que más pesa es la proximidad al domilicio o el tener ya hermanos en ese colegio. Pero claro, algún criterio hay que establecer para asignar las plazas, teniendo en cuenta que en muchos centros hay menos plazas que solicitudes.

La pregunta sería, ¿es lícito falsear la documentación, en este caso el lugar de empadronamiento del niño, para acceder a un colegio en concreto?

Me lo he preguntado a menudo porque en el colegio donde vamos a matricular a Chiquinini muchísimos padres han hecho esa trampa. Nadie lo esconde, la verdad, pero es que sólo hay que ver la puerta del cole, llena de coches mal aparcados porque casi nadie va andando. ¿Y si mi hijo se hubiera quedado sin plaza en el cole que está al lado de casa y que además me gusta porque hubisese entrado uno de los que ha hecho “trampa”?

Supongo que el padre que está en esa situación se justificará diciendo que si la elección de centro es libre, pue eso, que debiera ser realmente libre. Y que quiere lo mejor para su hijo y sus circunstancias personales.

¿Pero está bien lo que hacen? ¿Haría yo lo mismo? Pues en estas cosas he estado pensando últimamente, que siempre tengo que estar dándole vueltas a algo en la cabezota. Y como estamos llenos de contradicciones e incoherencias, creo que eso mismo que a mi me molesta lo habría hecho yo de estar en esa situación.Pues anda.

martes, 14 de junio de 2011

Salir o no del armario.

Este blog es anónimo.Quienes lo leen desde hace algún tiempo quizá intuyen mi profesión y el lugar donde vivo, pero no he sido directa aportando datos. Por un lado, porque para escribir lo que escribo no me parece muy relevante. Y sobre todo, porque me resulta más fácil escribir lo que pienso si nadie me conoce, siempre he sigo bastante reservada. Aunque a veces pienso que si me lee alguna amiga por casualidad, cosa que dudo por otro lado, puede reconocerme por lo que cuento. En realidad eso tampoco me importaría demasiado. Sí me importaría por ejemplo que me reconociese gente cercana pero con la que no tengo tanta confianza, como podría ser algún compañero/a de trabajo.

Total, que aunque Amalia me dijo que tenía que salir del armario, aquí sigo bien metidita. Y esta reflexión viene a que precisamente ella es la única mamá bloguera que conozco, resulta que vive a 800 km de distancia de mí, ¡y  casi nos cruzamos el domingo en San Sebastian! Casualidades de la vida. ¡Hemos estado los mismos días en los mismos sitios! No nos hemos encontrado de milagro.

De haber sido así, nos habríamos reconocido ( qué bueno!)

Pero si esto hubiese ocurrido hace un mes, podíamos haber pasado una al lado de la otra, o haber estado comiedo en mesas contiguas en algún restaurante, y no saber quiénes éramos…

Y entonces me ha dado por pensar que hay mucha gente a la que he conocido por este medio y con la que me comunico habitualmente, y quien sabe cuando nos cruzaremos y no nos veremos…O si no nos hemos cruzado ya en algún sitio sin saberlo, que como veis la vida está llena de casualidades insospechadas.

viernes, 10 de junio de 2011

Breve: Sólo sé que no sé nada.

-Chiquinini, hay que ver qué memoria tienes. ¡Te acuerdas de todo, estás aprendiendo mucho y sabes muchas cosas!

-No. Algunas cosas que habláis vosotros (los adultos) no me las sé.

Como dijo Sócrates, sólo sé que no sé nada.

miércoles, 8 de junio de 2011

Seis meses intentando dar esquinazo

Este año empezamos muy bien en la guarde, salvando todo el otoño sin un solo catarro del Chiquinini. Demasiado bonito para ser verdad. Cuando llegó diciembre se acabó lo que se daba, y el peque ha caído desde entonces del orden de una vez al mes. Y precisamente empezó cuando nació la Chiquinina, así que cuando me contagiaba yo también de la tos y los mocos de turno, como tenía, literalmente, más miedo que vergüenza, confieso que andaba por casa con mascarilla y lavándome las manos veinte veces al día, para no contagiárselo a la Chiquinina, que acababa de nacer y me daba pánico que se pusiera malita. Lo de la mascarilla era para verlo, menuda estampa.

Este invierno por la clase del Chiquinini han pasado entre otros indeseables la escarlatina y un tal “virus boca-mano-pie”. Con la escarlatina le pusimos en cuarentena, dejándole en casa un par de semanitas. Hasta ahí llega mi histerismo maternal; no tanto por él, como por su hermana, que solo tenía dos meses. Además yo no trabajaba y podía dejarle en casa.

El caso es que Chiquinini no se puso malito en su primer año de vida hasta los nueve meses, que pilló un catarrazo, y después con once meses tuvo una otitis ( cómo lloraba el pobre). Después de eso no volvió a caer de nuevo hasta los 18 meses, que fue cuando empezó la guardería y eso es para escribir a parte porque fue tremendo…. cuesta abajo y sin freno. Lo del intercambio de virus y bacterias en las guardes/coles es impresionante. Algo se debió inmunizar ( por las malas, claro) porque este año aunque se ha puesto malito muchas veces no ha llegado a ser tan horrible como el primero.

Pero antes de entrar en la guarde, el primer año y medio de vida, no le fue mal en cuanto a catarros y demás.

En cambio la pobre Chiquinina ha tenido que sufrir ya en sus carnes la congestión, los mocos, la tos y la fiebre. Les ha venido dando esquinazo a los virus durante casi seis meses, pero ya no ha podido resistirse más. Con la insistencia de los bichos por pasearse por casa por un lado, y el paso de los meses por otro - que también una se va relajando en las excentricidades tipo mascarilla al ver que la niña es más persona, parece menos frágil y se convierte en un bebé mofletudo que hace gorgoritos- al final los impresentables la han pillado.

Así que ahí está mi pobrecita sufriendo. Espero que se quede en nada y esté bien pronto, aunque yo me sigo poniendo igual de nerviosa que siempre y hasta que no la vea estupenda no voy a estar tranquila. Esto va de serie con el hecho de ser madre.Y por solidaridad maternal me he pillado un trancazo yo también.

lunes, 6 de junio de 2011

No soy un superhéroe

Chiquinini, no soy un superheroe. No puedo hacerlo todo.

-¿Estás enfadada?

-No, no estoy enfadada. Estoy cansada. ¿Por qué no me ayudas un poco y te quitas el pantalón tú solito?

Pero no le da la gana, es mejor que lo haga mamá por él. Así que mamá y papá tienen que hacerlo todo, ahora x2, y es un no parar de trabajar. Tooodo el día haciendo mil cosas. Total, que me he dado cuenta de que aunque las madres tenemos algún que otro superpoder, como la escucha selectiva y la escucha amplificada , o el hacer cosas como si tuviéramos tres manos, en realidad no somos superhéroes.Ya quisiéramos.

Chiquinini puede comer solo, desvestirse solo, y hacer ya muchas cosas solo. Muchas veces lo hace pero otras muchas no le apetece. Ahora, eso sí, como tenga yo un poco de prisa y prefiera prepararle yo el Cola-Cao, entonces sí, entonces suelta el “Nooo, yo solito!”. Y ala, a armarse de paciencia, porque a pesar de todo tardo mucho menos en permitirle hacerlo, que en explicarle por qué en ese momento no quiero que lo haga y contener la rabieta correspondiente. Aún a riesgo de que lo ponga todo perdido. Además, para que aprenda a hacer cosas y hacerlas bien, tendrá primero que “practicar”, que nadie nace sabiendo.

En fin…santa paciencia.

viernes, 3 de junio de 2011

De 0 a 100 en 10 segundos.

Y no es un coche. Es la Chiquinina. Qué carácter. A veces está feliz y contenta, puede ser en brazos o en la hamaquita jugando con algún sonajero, cuando de repente de cabrea y se pone a chillar.

A veces es porque se le ha escapado el sonajero en cuestión. En ocasiones es porque nos ve salir de la habitación y dice “eh, eh, majetes, a dónde creéis que vais sin miiiiiiiii???”. Y hay otras veces en que no sé que le pasa, cualquier cosa que le ha molestado y que para mí ha pasado inadvertida, supongo. El caso es que en cuestión de segundos y sin verlo venir saca el genio.

Así que es muy buena y muy tranquila, pero de vez en cuando madre mía, me hace temer cuando llegue la época de las rabietas.

Hay que decir en su favor que también es muy dulce, y es especialmente risueña y “comprensiva” con su hermano. Cuando está tomando o cuando la acunamos para que se duerma, como escuche la voz de su hermano o le vea, a la porra. Ya no quiere ni comer ni dormir, sólo observar lo que él hace. Y alguna vez incluso, si a todo esto el Chiquinini sale de la habitación, le pega un bocinazo para que no se vaya.

Sólo tiene cinco meses y ya está idolatrando a su hermano.Todo lo que haga él le parece bien. Le sonríe el doble que a mí.

Y eso que él no la acuna, ni la baña, ni le cambia pañales, ni ná de ná.

Y el Chiquinini por su parte, la trata con mucho cariño. Bueno…vale... a veces no tanto; a veces es un poco brusco y le pega unos zarandeos…( que a ella incomprensiblemente le gustan) . Y se preocupa por ella.Y le canta a grito pelao cuando llora y yo no puedo cogerla en ese momento. Me encanta.

Ains, voy a buscar un Colhogar para mis babitas.








miércoles, 1 de junio de 2011

Chiquinini me da lecciones

Chiquinina está en la cuna y su hermano y yo haciéndole boberías. Le digo a Chiquinini que podemos aparecer y desaparecer del campo de visión de la niña diciéndole “cucú-tras-tras”, que a él cuando era bebé eso le daba mucha risa. Y nos ponemos a ello, pero a Chiquinina no parece divertirle mucho y a penas se rie.

-Vaya – digo- pues a ti esto te hacía mucha gracia.

- Pero es que ella es Chiquinina y yo soy Chiquinini – me responde él, muy acertado…