viernes, 4 de noviembre de 2011

Y vuelta la burra al trigo.

Vaya por delante que la burra soy yo. Y el trigo el que va camino de ser el tema estrella del blog, la conciliación. Que me repito un poco, pero es que siempre me parece que se me quedan cosas en el tintero.

Y es que el tema daría mucho de sí. Se puede abordar desde tantos puntos de vista que no sé muy bien con qué intención me pongo a escribir hoy. ¿Será porque una amiga ha tenido que escuchar al terminar una reducción de jornada “Qué, ya se te acabó el chollo, eh”? Ella asegura que el comentario no sonó malintencionado, y venía de alguien que no tiene hijos, vamos, que no se lo tomó mal. Pero incluso en ese caso es un reflejo real de la visión que tiene el mundo en general y el empresarial en particular de la Conciliación. Cuánto camino por recorrer, cuántas mentalidades que cambiar.

Y luego está la conciliación mal entendida a mi juicio. Ya hablé aquí de la sensación que tengo de que hay un feminismo vinculado a la maternidad, la crianza, la lactancia, la divinidad del cuerpo de la mujer por su capacidad reproductora…una seríe de cosas que no me gustan. No sé bien por qué, si es cierto que la maternidad es algo grande y único, pero es que me chirrían…

Por ejemplo el entender la conciliación como el adaptar los puestos de trabajo ( o algunos de ellos, los que valen para mujeres…) a nuestra “forma de ser” como mujeres, nuestro instinto maternal, cosas así.

Es que no lo entiendo. No lo comparto. Las mujeres somos mujeres, y somos diferentes a los hombres, obvio. Pero tenemos los mismos derechos y (en teoría al menos) las mismas oportunidades. Así que nos incorporamos al mundo laboral, nos formamos, nos esforzamos y conseguimos desarrollar las mismas tareas que los hombres.

Pero resulta que un buen día los hombres y las mujeres tenemos hijos. Hijos que nos necesitan, que tienen derecho a que les cuidemos, eduquemos, dediquemos nuestro tiempo y atención.

Y ahí es donde la cosa flaquea y es verdad que puede parecer que nos han vendido la moto . Pero porque no se ha hecho bien, no porque la mujer esté engañada con una falsa liberación y su lugar esté obligatoriamente en casa .Si mamá sale de casa para trabajar igual que papá, para garantizar que eso pueda ser así sin perjudicar a nadie (a los niños básicamente), tienen que cambiar algunas cosas para todos. Es lo justo.

El presentismo, la rigidez en los horarios, la educación y mentalidad que quienes ven como algo malo una excedencia o una reducción de jornada, el que estas cosas solo las elijan las madres, etc. etc. Muchas cosas tienen que cambiar.

No se trata por tanto de que la mujer se dedique sólo a aquellos puestos que se pueden compaginar mejor con la crianza de los hijos. Se trata de que todos, padres y madres, puedan desarrollarse profesionalmente y no por eso renunciar a lo más importante en sus vidas, sus hijos.

Y hablo de desarrollarse profesionalmente, no sólo de dinero. Que es la otra cuestión que vengo leyendo repetidamente. Es que lo queremos todo, la hipoteca, el coche, las vacaciones. Y por eso trabaja la madre y no está con los hijos. Vaya mala madre. Por cierto, otra vez mal planteado, porque a nadie se le ocurre decir “y por eso el padre también trabaja y bla, bla, bla”.

Quizá habría que darle la vuelta al discurso. Esta (otra)madre está bien preparada y quiere trabajar, de hecho tenía un buen trabajo antes, pero con la conciliación de mierda que tenemos no puede estar en todos lados y ha decidido quedarse con los niños.

A propósito del dinero, y ya siendo retorcida, no habrá con esto de la crisis “intereses ocultos” para que la mujer salga del mercado laboral y vuelva a casa ¿?

En fin, volviendo al tema, cierto es que llega un punto, un nivel de exigencia y responsabilidad en el trabajo, donde creo que hay que elegir. Lo siento, pero no se puede estar en misa y repicando. El trabajo es así y las necesidades del puesto son así.Habrá que hacer renuncias en un sentido o en otro. Pero esos puestos de trabajo también creo que son los menos. La inmensa mayoría podría ser más flexible.

7 comentarios:

m dijo...

Te suscribo punto por punto.
Marta

lamamadeunabruja dijo...

El problema es que parece que los hijos son sólo de las madres, bien que hay que cambiar mucho laboralmente hablando, pero si los padres (en masculino) se ocuparan igualmente de sus hijos la cosa también sería un poco más sencilla, no?

dembora dijo...

Estoy de acuerdo, pero esto no va a cambiar por varias razones. De entrada las mujeres tendemos a cobrar menos por el mismo trabajo. En mi caso es asi, y se ha cogido jornada reducida la que menos cobra, es decir, yo.
Otra razon es que las empresas en este pais quieren sacar el maximo trabajo posible con un solo currito. Y desde luego, prefiere un currito que si tiene que hacer horas extras (¿pagadas?, en nuestro caso no) y no protesta mejor. El problema viene cuando ese currito le dice que tiene que trabajar menos horas por cuidar a sus hijos. eso no interesa

Chelo dijo...

Estoy de acuerdo contigo en bastantes cosas de las que comentas. A veces parece que lo queremos todo, cuidar de los niños casi a timepo completo y tener un trabajo de éxito bien remunerado. Hay que renunciar a algo o a una parte de ese algo para llegar a "todo". La mayoría de las madres que conozco que han dejado de trabajar para dedicarse a la maternidad a jornada completa no han renunciado a grandes puestos de trabajo sino mas bien a trabajos mal pagados, donde no estaban bien... Vamos, que no les compensaba, yo es lo entiendo perfectamente, pero claro, que no me vengan luego con el cuento de la mala madre que deja a sus hijos en la guardería 8 horas al día para trabajar, porque no todas elegimos entre las mismas opciones. Encontrar un punto medio y luchar por conciliar es lo que nos queda...

Zary dijo...

Nada más que agregar: Totalmente de acuerdo!

teresavet dijo...

¿Y por qué nadie piensa "qué padre más malo que trabaja diez horas diarias y deja abandonados a sus hijos"?
Porque una cosa es la baja de maternidad, y otra el resto de la vida, muchísimo más larga.
Sigo pensando que debería haber una baja de maternidad de 6 meses, obligatoria para todas las madres. Y luego otra, de otros 6 meses, obligatoria para el padre. Así no preguntarían sólo a las mujeres si se quieren quedar embarazadas o no.
Y oye, que cuando trabajas menos horas, cobras menos, la gente es la leche, menudo chollo...
Me caliento, me caliento, oye.

Anónimo dijo...

Yo si que pienso que un hombre es un mal padre cuando tiene hijos pequeños y se tira jornadas de 10 h diarias que no son inevitables. Lo mismo pensaria de una madre. Por suerte en mi casa los dos tenemos trabajos flexibles. Yo he currado como una bestia para mantener mi productividad en un trabajo muy absorbente y pasar tiempo con mis hijos. Literalmente no he hecho otra cosa que trabajar, cuidar niños y dormir durante casi diez años. Pero yo lo elegi y ha valido la pena. Mi marido hizo lo mismo y ahora tenemos tres hijos ya a medio criar con los que hemos pasado mucho tiempo juntos. Ya nos quedara tiempo para ir al cine, a cenar, a charlar con amigos... ya casi no me acuerdo de lo que es eso.

Ana