viernes, 26 de noviembre de 2010

La Espera

Ha pasado el "peligro". A estas alturas mi bebé ya es maduro. Es más, según me dice el médico está fenomenal. Qué gusto da oir cosas que muchas veces damos por hechas...

Yo también estoy bien, desde luego el resposo ayuda. Como me dijo también el médico, a veces el cuerpo nos manda avisos, y a veces no se puede con todo aunque queramos. Así que el reposo fue lo adecuado para que todo esté llegando a buen puerto.

Pero...como nunca estamos conformes, ahora me estoy empezando a impacientar, y no me importaría nada de nada que mi bebita se adelantara unos días. Tengo ganas de ver su carita y de poner por fin "hechos" a una espera tan larga y un embarazo tan pesadote.

Con la baja estoy disfrutando mucho de mi Chiquinini, de pasar mucho tiempo con él, y me doy cuenta de que estos son ya sus últimos días como hijo único. No sé cómo afrontará el cambio, pero sé que a largo plazo este es el mejor regalo que podemos hacerle.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Bebés de baja demanada

Me acabo de inventar (supongo) el término después de pasar un rato con una amiga, de la que ya he hablado, y su bebé de mes y medio, que es un bendito.

Me lo contaba ella y costaba creerlo, desde mi perspectiva de madre del Chiquinini. Pero lo he comprobado yo misma: que niño tan tranquilo! Alguna vez escribí sobre si mi hijo fue un bebé de alta demanda. No sé si cumplía exactamente el patrón, pero desde luego era absorbente al 100%.

El hijo de mi amiga es todo lo contrario. Madre mía, ¡si es como tener un muñeco! Duerme y come, come y duerme. Y nada más. Se queda bien en brazos bien en su cunita, tan tranquilo. Su mamá puede seguir atendiendo a la hermana, jugando con ella, haciendo algunas tareas en casa, etc.

Me dijo que la clave para manejar la situación tan bien era "organización y madrugar". ¡Madrugar! ¡Pero si llevo dos años y medio madrugando!, que el Chiquinini es como una alondra, que no duerme más allá de las 7 ni equivocándose.

Yo creo que "la clave" está en varios factores, pero obviamente el hecho de que el recién nacido sea más o menos tranquilo, y más o menos dormilón, marca una grandísima diferencia.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Miedo escénico, hospital y parto.

El jueves fui "a monitores" en el hospital. Qué poco me gustan los hospitales. Me siento vulnerable, dependiente, insignificante. El ir y venir del personal sanitario con sus rutinas; abren una vitrina, sacan unos guantes, charlan sobre la cena de Navidad mientras te miden la tensión, comentan cómo se pudo traspapelar la historia de aquel paciente; y tú allí, con tus incertidumbres y tu espera.

Y esto teniendo en cuenta que sólo he visitado el hospital para pruebas rutinarias del embarazo y poco más...

Y para el parto, claro. Se acerca mi segundo parto y no consigo visualizarlo de forma positiva. Básicamente evito pensar en ello, porque aunque sé que debo pensar de forma positiva, pensar que voy a ayudar a nacer a mi bebé, no ponderme nerviosa porque resulta contraproducente, etc. no sé si lo conseguiré.

Anoche tuve algunas contracciones dolorosas. Fue sólo eso porque se detuvieron y no han vuelto, pero pensé que quizá se iba a desencadenar ya el parto. Me sentí como una primeriza en el sentido de no tener ni idea de lo que iba a pasar finalmente. De hecho, en los primeros momentos estuve mucho más tranquila en el primer parto, en mi ignorancia de todo lo que seguiría después. Bueno, esto quizá suene excesivamente dramático. Tampoco fue tan grave el asunto, pero mi recuerdo no es bueno. En cualquier caso lo que iba a decir es que ayer me puse bastante nerviosa. Se suele decir que la experiencia es un grado, pero  no lo tengo tan claro. Creo que tengo ahora mismo demasiado miedo al dolor.

La semana que viene estaré ya en la semana 37 de gestación, por tanto si el bebé nace ya no se considerará prematuro. Estoy impaciente porque pasen estos poquitos días para alcanzar esa fecha y así relajarme mentalmente y empezar a moverme un poquito más, ya que el estar en reposo, aunque sea relativo, es muy pesado y aburrido. Veremos de todos modos si el cuerpo me acompaña en mi deseo, porque lo cierto es que en cuanto me muevo un poquito más, y cuando digo un poquito es un poquito, vuelven las contracciones y sobre todo acabo dolorida y agotada. Es increíble. 

A ratos pienso que cuanto más largo se me hace, más papeletas tengo de llegar a la semana 40 (o más...), que debo por tanto mentalizarme de que aún falta un poco. Y otros ratos pienso que tal y como estoy la niña puede llegar ya en cualquier momento.

viernes, 19 de noviembre de 2010

No quiero

El Chiquinini no sabe decir otra cosa. El caso es llevarme la contraria. Joé con los terrible two.

Da igual que se trate de vestirse, desvesirse, entar o salir de la bañera, salir a la calle, comer o dormir. Todo es NOOOOOOOO!.

Me tiene frita porque es agotador, todo el día peleando, negociando, intentando camelármelo, intentando convencerle por las buenas o por las malas....

Una etapa más que espero pase pronto.

Me ha dejado sin energía hasta para escribir la entada, no tengo ganas de ná.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Necesito un babero

Necesito ponerme babero, saldría ganando la economía familiar en lavadoras y detergente. Y no lo digo por el rastro de babas al ver al Chiquinini tan salao con sus dos años y  medio. Lo digo por mi barrigón. Ese que ya no me deja sentarme, ni tumbarme, ni nada cómodamente...

Cuando me siento a la mesa no me puedo acercar todo lo que quisiera, y no falla....¡plas! Goterón de tomate, o de huevo frito, o de mermelada. Todo directo a la camiseta. Intento tener cuidado pero no hay manera, mi barriga siempre va por delante. Me mancho más que el Chiquinini.

Hay un momento al principio del embarazo, cuando se pierde la cintura y se empieza a redondear el vientre, en que no me gusta la barriga, no está claro si estás embaraza o no. Después, con cinco o seis meses, es una barriguita muy tierna de embarazada, que te acompaña sin dar guerra y de la que te sientes orgullosa.Todavía puedes aprovechar ropa amplia de no-premamá, por lo que tu vestuario todavía no está tan limitado ya burrido como al final. Y por último llega la recta final, cuando ya hay un bebé bien formado dentro, y la barrigota se pone tremenda, ya no puedes con ella, te duele la espalda y mil cosas más, no sabes cómo colocarte en la cama, donde por cierto dejas una buena marca en el colchón, y es que 10 kg de más son 10 kg... Y para colmo no puedes comer sin ponerte hecha un cristo.

Bueno, y aún queda el remate final: la barriga post-parto, en la que prefiero no pensar.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Las bondades banales del embarazo

Estoy en la recta final, pero este embarazo se me está haciendo más largo que un día sin pan. Miro atrás y me parece que desde aquel test de embarazo precipitado ha pasado muchiiiisimo tiempo. Además no ha sido muy llevadero, primero por las náuseas y vómitos, después por el tiroides, con aquel hambre enfermizo y las taquicardias y el malestar permanente, el cansancio, etc. Además tuvimos que pasar el mal trago de la amniocentesis y ahora el reposo. Qué nueve meses más largos.

Pero…el embarazo tiene su lado bueno, y es que tanto en este como en el anterior, mientras ha durado ha habido algunos cambios positivos para mí:

1. Adiós a los pelos! Mi sueño! El vello ha disminuido muchísimo y casi casi me puedo olvidar de la depilación. Viva la revolución hormonal.

2. Adiós a las migrañas. Imagino que es también cosa de las hormonas.

3. Adiós a la alergia, en todos estos meses no me ha dado guerra. Estaba preocupada entre comillas porque en el embarazo no podría tomar antihistamínicos, pero es que no los he necesitado.

Todas estas incomodidades sé que volverán cuando termine el embarazo, pero bueno, digamos que unas cosas por las otras.







viernes, 12 de noviembre de 2010

La "-itis" de este otoño:mamitis

El Chiquinini no me deja literalmente ni ir a mear, perdón por la expresión. En cuanto salgo de la habitación en la que él está, me pregunta a dónde voy, qué voy a hacer, etc. y me busca por la casa.

No juega solo, tengo que jugar con él todo el rato. Cuando hay más gente, sean adultos o niños, no se comporta así, pero si estamos solos o con su padre, es como  una lapilla.
Ahora paso más tiempo con él, prácticamente todo el día a excepción de las tres horitas que está en la guardería , donde por cierto su comportamiento es normal, va contento y se lo pasa bien, y el rato en que por la tarde se va de paseo con su abuela. Y cuanto más tiempo pasamos juntos, más se acusa la mamitis, cuando a mi entender debería ser al revés, ¿no?

Ya había pasado esto en otras ocasiones, pero ahora parece que la cosa se está prolongando más en el tiempo. Es cansado para mí, e imagino que un poquito frustrante para su padre. Espero que no dure mucho más.

Y sobre todo espero que lo hayamos superado antes de que llegue la Chiquinina, porque si no ya estoy viendo los titulares...

miércoles, 10 de noviembre de 2010

No entiendo por qué se tienen hijos.

La otra tarde hacía un tiempo malísimo, lluvia y viento, fatal para salir a jugar o pasear con el niño. Así que nos quedamos en casa, bien acompañados eso sí por mi madre y mi hermana.

La tarde es larga y tuvimos que tirar de dibujos y Cantajuego. Y entonces mi hermana me dijo:

- Uf, qué pesadez! Todo el día viendo lo mismo, pensando a qué jugar, etc. No sé por qué se tienen hijos.

- Buena pregunta. No sé qué contestarte.- fue lo que le respondí de entrada, aunque después intenté explicarme mejor.

Con un segundo hijo ya sabemos lo que estamos buscando, ya sabemos qué se siente y que implicaciones tiene tener un hijo. Y son cosas difíciles de explicar, porque lo más fácil es hablar a los demás de lo mal que hemos dormido, de que el niño se ha cogido la enésima -itis, o de que estamos hasta los webs de Dora La Exploradora. Porque lo grandioso y emocionante de tener un hijo es difícil de explicar. Es como cuándo estás enamorado, ¿cómo puedes decirle a una tercera persona lo especial y sensacional que es el otro, contagiárselo y que lo entienda? No puedes...

Tener un hijo es emocionante, gratificante, a veces divertido. Te hace crecer como persona, te da otra perspectiva de la vida, te llena. Sobre todo, te enseña lo que es el amor con mayúsculas.

Pero claro, todo esto lo descubres cuando ya lo tienes. Cuando te lanzas a por el primer hijo todo eso es aún desconocido. Entonces, ¿por qué tenemos el primer hijo? ¿Porque creemos en la familia, porque nos gustan los niños, por "tradición", por qué?

lunes, 8 de noviembre de 2010

¿Dejarles llorar...en el cole?

En mi nueva situación apenas me muevo. Puedo salir a dar un paseo, pero si lo hago lo acuso bastante, así que dosifico mucho mis energías y sólo salgo para llevar y traer al Chiquinini a la guardería, que está a cinco minutos de reloj de casa. Un lujo del que por otra parte estoy disfrutando un montón. Mamá al 100 %.

En estos días ha llamado mi atención el que haya un niño en la clase del Chiquinini que tras dos meses de curso, sigue llorando todos los días. No sé si llora toda la mañana, imagino que no y que tendrá sus ratos...pero al dejarle allí llora, y cuando le recoge su madre, es obvio que ha estado llorando. Lleva tres chupetes para ayudarle a calmarse.

No creo que la madre de este niño haya cometido ningún error garrafal para que el niño actúe así. Más bien creo que cada niño es diferente y asume las situaciones y los cambios de manera diferente. El inicio de la guardería o el cole les puede costar a unos más que a otros, es lógico.

Pero si después de dos meses el niño llora y llora cada día desconsoladamente, para mi la situación es como para pararse a pensar. Algo pasa, y el insistir en dejar al niño en el cole/jardín de infancia quizá sólo esté agravando la situación. Me pregunto qué habría hecho yo en ese caso y creo que habríamos dejado la guardería, creo que no lo soportaría yo tampoco, y sobre todo creo que el soportarlo no aporta nada bueno. Estoy hablando de un niño de dos años, de modo que aún no asiste a primaria, y de una madre que no trabaja fuera de casa. Es decir, que aunque no conozco sus circunstancias personales es posible que tenga la opción de elegir.

Pienso que en ese caso yo daría marcha atrás y volvería a intentarlo pasados unos meses, porque unos meses cuando los niños son tan pequeños a veces marcan grandes diferencias y pueden cambiar mucho las cosas. El niño puede ganar en seguridad, madurar, etc. Y quizá dentro de unos meses sería todo más fácil. En cambio, insistiendo tanto ahora puede que el daño y el recuerdo del niño sea peor.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Sobre las bajas laborales

No puedo evitar darle vueltas a la cabeza. La verdad es que tras una semana de reposo, me encuentro mejor, las contracciones han remitido, vuelven a ser muy puntuales y esporádicas, y sólo un día han vuelto a ser dolorosas, que era lo que más me asustaba. Claro, esto tiene una relación, estoy mejor porque estoy más relajada y no estoy trabajando y corriendo de un lado para otro.

Pero mi cabecita no para. Ya he sabido de comentarios desafortunados de alguna compañera de trabajo. Compañera con A, madre por partida doble además. Y me ha dolido, la verdad. Como dice el refrán, la duda ofende. Parece que tengo que estar justificándome. Algo influye también mi forma de ser, porque en el embarazo del Chiquinini dejé el trabajo en la semana 39 y también le daba vueltas a la cabeza.

Aunque el comentario del que hablo me ha molestado, en cierto modo lo entiendo. ¿Por qué? Pues porque creo que también es cierto que hay mujeres que le echan un poco de morro a este asunto ( y gente en general que le echa morro al tema de la baja por el motivo que sea). Y es algo que parece más o menos normal. Tengo esa sensación porque desde que cumplí seis o siete meses de embarazo y mi barriga pasó a ser más evidente, etc. más de una persona me hizo el siguiente comentario:

- Vaya, cómo estás ya. ¿Hasta cuándo vas a seguir trabajando? Ya no mucho, supongo.

Es decir, la pregunta no es si estás bien o no, sino cuándo "te coges" la baja. Como si fuera obvio que has de cogerla, como si no dependiera de la evolución del embarazo y de la decisión del médico.

Así que entre unas cosas y otras, sigo sintiendo que tengo que justificar mi ausencia.

martes, 2 de noviembre de 2010

Ni enferma, ni trabajando, ni de vacaciones....

.... estoy asimilando que estoy "de baja". La semana pasada mis molestias fueron a más y una noche empecé a tener ligeros dolores, suficientes para ya preocuparme un poco. Precisamente al día siguiente tenía revisión con el médico, y cuando terminó me dijo "Tú ya no vas a volver al trabajo".

Así que ahora estoy en casa, "tranquila", rematando a distancia asuntos pendientes del trabajo, y asimilando la situación, que para mí no deja de ser rara. Supongo que mi cabecita necesita unos días para asimilar este cambio, que ha sido un poco inesperado. En realidad esperaba que el médico me dijera que lo que me pasaba era normal, que el bebé se estaba encajando y nada más y que me cuidara un poquito, pero no esperaba que tan pronto (semana 34 ahora) me diese la baja de forma tan inmediata.

No paro de darle vueltas a cómo he dejado el trabajo, a cómo se lo tomará mi jefe, etc. Pero obviamente tampoco me iba a poner cabezota, empeñarme yo en seguir trabajano, y dentro de un par de semanas tener que arrepentirme.

Así que aqui estoy, esperando y cruzando los dedos para que todo siga su curso con normalidad.