viernes, 29 de octubre de 2010

Protección

Me muevo mucho y a veces me pregunto si más de lo debido. Arriba, abajo, inclinarse, agacharse, ponerse de puntillas, en cuclillas, sentarse en el suelo, incorporarse… mil cosas que hacen que con un toddler en casa no haga falta apuntarse a ningún gimnasio. Al menos no con la excusa de ponerse en forma.

Y en ocasiones, de repente, me doy cuenta de que en mi barriga hay alguien. Es que …hay un bebé ahí dentro! Pobre, debe estar mareado.No me parece a mí un sitio tan confortable el útero, ahora que el bebé por su tamaño ya no debe estar “flotando” en el líquido aminiótico, y colocado cabeza abajo, contra la gravedad. No sé…
Pero sobre todo imagino la bolsa de líquido amniótico en la que está, tan frágil como debe ser…

¿Cómo aguanta y resiste tanto trajín? ¿No le haré daño al bebé en una pierna al agacharme por ejemplo alguna vez de forma inadecuada? ¿No se romperá la bolsa? Creo que no, pero la verdad, me sorprende cómo puede estar tan bien y tan protegido dentro del útero. Impresionante.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Segundos postpartos: de todos los colores

Durante el embarazo he evitado pensar en el parto y cuando lo hago intento que sea de forma positiva, pensando que no hay dos partos iguales, que los segundos suelen ser mejores, que no tiene por qué ser como el primero, etc. Y lo mismo en relación con el bebé. Pienso que quizá la niña sea más tranquila y más dormilona que el Chiquinini. Pero todo esto es para autoconvencerme, y la realidad que conozco hasta ahora es la que es.

Y entonces llega mi amiga, una de mis mejores amigas, que ha tenido recientemente su segundo bebé. Y me cuenta que es un bendito, que a sus quince días sólo come y duerme, que puede seguir jugando con su otra hija como siempre porque de momento el bebé no da un ruido. Que la niña no tiene celos porque de momento apenas ha notado el cambio ya que el bebé no es nada demandante. Y que ella se encuentra fenomenal porque el parto, igual que el anterior, fue buenísimo y rápido.

Y yo alucino. Todo lo que dice me lo creo, sé que es verdad porque es ella quien me lo cuenta. Y alucino porque está todo tan lejos de cómo lo imagino yo…¿Seré muy quejica?

Entonces me encuentro con otra situación totalmente diferente. Se trata de un compañero de trabajo que ha tenido mellizos casi en la misma fecha que mi amiga. Tenían ya un niño de dos años y medio y ahora mellizos, ¡tela!

A un mes escaso del nacimiento de los bebés, ya están los tres niños malos con un par de itis. Además los recién nacidos tienen muchos cólicos y no les dejan descansar nada. El hermano “mayor” no lo ha asumido demasiado bien y ha vuelto a hacerse pis, de modo que han vuelto a ponerle el pañal. Y para rematar, la madre, que ya tuvo depresión postparto con su primer hijo, y tras estar más de un año en tratamiento, vuelve a estar mal.

Vaya, una situación nada envidiable. Cómo se puede complicar todo!

Por último un caso creo que bastante atípico. Se trata de unos conocidos que tienen también un hijo de dos años y acaban de tener a su segundo hijo. La particularidad es que temporalmente y por motivos laborales el padre trabaja en otra ciudad, un poco lejos, por lo que pasa fuera la semana y está en casa sólo el fin de semana. Por si esto no pusiera las cosas difíciles, no le es posible tomarse el permiso de dos semanas por paternidad, así que se quedará la madre “sola ante el peligro”. Y para ya dejar a cualquiera con la boca abierta, por razones que no viene al caso detallar, la madre se tiene que incorporar al trabajo inmediatamente, cuando el pequeño tenga a penas diez o quince días. En este caso el tener/querer/poder se mezclan en puzzle complejo donde es difícil ver los límites, cada uno debe valorar y sopesar sus circunstancias. A mí me parece un poco triste, desde luego una dura prueba para la familia, especialmente para el bebé y su madre, y una pérdida, porque este momento pasará y lo habrán perdido para siempre. Pero...a veces las cosas vienen como vienen.

En definitiva, no hay dos partos iguales, ni dos postpartos, como no hay dos niños ni dos familias iguales.












lunes, 25 de octubre de 2010

Decelerando

Creo que tengo que empezar a bajar el ritmo. Ya no puedo salir sola con el Chiquinini si no es para una distancia corta, que él pueda hacer andando sin cansarse ni aburrirse, ni decidir jugar a correr o a subirse en todos los bordillos y saltar. El otro día lo hice (salir sola con él para un buen paseo) y mi velocidad era más baja que la de un caracol, no podía con mi alma, menos aún con la silla de Chiquinini. Como viene ocurriendo desde hace unos días cuando me esfuerzo más de lo debido, tuve más contracciones de las habituales, que hasta ahora habían sido muy esporádicas.


Esto no me pasó en el otro embarazo, pero claro, no tenía un niño pequeño en casa.

Tampoco tuve la sensación que ahora tengo de malestar en la parte más baja del vientre; siento como una gran tensión y pinchazos. ¿Puede ser que el bebé se esté encajando y por eso esté más molesta y hoy tenga que andar más despacito?

El Chiquinini nunca llegó a encajarse, así fue el parto, claro…pero eso me permitió andar con normalidad hasta el final, y no en modo-pato.

En fin, creo que empezaré a tomármelo con más calma. Mi trabajo ahora mismo me permite estar casi todo el tiempo sentada, así que no debería ser un problema. Lo que tengo que hacer es tomarme con más calma el resto del tiempo. No ir con prisas, no hacer mil cosas, y abusar un poco de los dibujos y el Cantajuego cuando esté sola con el Chiquinini, aunque no me guste. Porque la verdad, casi le veo más riesgo en relación con el embarazo a estar con él en casa, que es un no parar, que a estar en la oficina.







viernes, 22 de octubre de 2010

Horror: ¿para niño o para niña?

-Buenos días, ¿tienen sábanas para minicuna?

-Sí, ¿es niño o niña?
 
¿¿¿¿??? ¿Qué más da para enseñarme los modelos que tienen? Sí, sí, ya sé por donde van los tiros. Si es niña me lo enseñará en rosa y si es niño en azul. ¡Uf! No puedo, es superior a mis fuerzas.
 
- Pues es que no lo sé. ¿Qué colores tiene?

Esta pregunta me la han hecho montones de veces desde que nació el Chiquinini, y de verdad, no lo entiendo. ¿No hay más colores? Pues no, a veces no los hay. Para recién nacido especialmente, sólo rosa y azul, de los que yo huyo continuamente ( no me voy a librar de todos modos porque siempre habrá algún regalo en esos colores, o alguna cosa en concreto que no tengan e otros).

Ya le dije a la dependienta de las sábanas, que yo debo ser muy rara, pero no quiero rosa ni azul, y a ser posible tampoco muchos motivos infantiles. ¿No pueden hacer unas sábanas en blanco, sin más, con algún detallito discreto? Cuando entro en una tienda y me hacen la preguntita, directamente me sale urticaria.Por favor, enséñeme qué sacos para capazo tienen y después ya elegiré ( si es posible) el color.

Es muy cansino esto de que el mundo del bebé sólo pueda ser en rosa o en azul.

Nota: sólo he tenido que escribir "ropa bebé" en Google Images para encontrar la foto que acompaña esta entrada.








jueves, 21 de octubre de 2010

100 Gracias

Después de algo más de un año el blog ya tiene un centenar de seguidores.

Puede parecer mucho o poco según cómo y quién lo mire. Para mí, que empecé el blog sin otra pretensión que el mero hecho de tenerlo y de poder escribir en él, es todo un hito. Y me da alegría saber que lo que escribo le pueda interesar y gustar a alguien. A todos los que leéis el blog, muchas gracias por estar ahí.

Muac!

PD Mis entradas nunca son muy largas, no tengo la virtud de saber extenderme y suelo ser más bien concisa. Pero en las últimas me estoy pasando, y es que no tengo tiempo pa'na. Espero poder mejorarlo y ponerme al día en la lectura de otros blogs también.

miércoles, 20 de octubre de 2010

¿Educado el niño?

Marchando una de peque-ocurrencias. El Chiquinini cada día me sorprende y ayer casi me deja en evidencia...

Nos encontramos con una vecina de sus abuelos, que le preguntó qué tal, dónde iba, etc. Lo justo para ser agradable, la verdad, no se puede decir que se pusiera pesada ni fuera de lugar. Cuando se fue le dijimos adiós, y al momento me dice el Chiquinini:

-Le he dicho adiós.
-Muy bien.
-Le he dicho adiós porque si no se quedaba aquí.

martes, 19 de octubre de 2010

Donde fueres haz como vieres...¡o no!

El Chiquinini está…ummm….raro. Lleva casi una semana un poco diferente. Está más protestón, un pelín llorón y con mucha mamitis. Esto ha coincidido con los días en que yo he estado más cansada, por el catarro, y más liadilla en el trabajo, casualidad o no. También con los días en que él estaba un poco mal de la barriguilla.

No me gusta verle así, claro. Pero suelen ser rachas que pasan. Lo que me ha disgustado y sorprendido enormemente es que en esos mismos días empezó a portarse mal en el cole.

Para mi alegria y satisfacción iba muy contento y además se portaba muy bien. Pero de un día para otro empezó a pegar, morder y tirar los juguetes. Y tuvo que ir al “rincón de pensar” un par de veces. ¡Y yo que estaba preocupada por si le pegaban a él…!

Su profesora dice que no le dé mayor importancia y que puede ser por la próxima llegada de su hermanita. Yo no veo claro que ese sea el motivo, porque de momento la hermanita no deja de ser para él algo “abstracto” y que no le ha “robado” todavía tiempo, mimos ni atenciones.

Así que yo tengo mi propia teoría. Creo que pega porque lo ha visto hacer en el cole . Vaya, esto suena a madre cegata para la que su hijo es el mejor del mundo y siempre inocente…Pero cegata o no es lo que se me ocurre para justificar estos días raros. Los niños aprenden muchas veces por imitación, y esto es de aplicación para la bueno ( como cuando le quitamos el pañal) y para lo malo (como ahora).

Espero que pase pronto esta racha. De momento ayer, después de unas charlitas el fin de semana, se portó mejor. Pude ir a buscarle yo al cole ( momentazo donde los haya! Que CONTENTO se puso al verme! Esto da para otra entrada), y casi lo primero que me dijo fue: “Mamá, me he portado bien y no he pegado a nadie”. Me lo comí a besos.

jueves, 14 de octubre de 2010

Sin tiempo

Esta semana no he podido sacar ni un hueco para escribir en el blog. Tengo lio en el trabajo, me he pillado un virus no muy fuerte, pero que era lo justo para rematarme al final del día. El Chiquinini va librando muy bien este curso, pero está también un poquito tocado. Total, se me pasan los días y nada, no saco un ratito.

Y entre tanto ha llegado la minicuna, que era lo único que no teníamos del Chiquinini. Me ha dado un poco de impresión, la verdad. La minicuna para mi Chiquinina. Cada vez falta menos.

lunes, 11 de octubre de 2010

Siete meses de embarazo

La Chiquinina se mueve con fuerza. El Chiquinini empieza a tenerla presente, la menciona a veces, pregunta si está dormida o si "ha salido ya?".

Yo me encuentro bien, aunque los días se me hacen más pesados y acabo bastante cansada. La ciática amenza de vez en cuando con dejarme "pillada", pero no lo hace. Tengo contracciones, creo que son las llamadas de Braxton-Hicks, que no tuve o no reconocí en mi primer embarazo. Pero nada especialmente importante.

Empiezo a estar impaciente, se me está haciendo largo este embarazo y ahora que tengo una buena barriguita y parece que queda poco, aunque aún queda, me impaciento. Pienso en lo que está a punto de pasar y no me centro en el trabajo.

Aunque estoy deseando que llegue diciembre para ver a la niña y volver a tener un bebé en brazos, también quiero saborear estas semanas de tener todo el tiempo para el Chiquinini, de dormir casi todas las noches de un tirón, de ser mamá de uno y no de dos. Y sin embargo saborear no saboreo mucho, porque la combinación trabajo+niño+embarazo no dejan tiempo ni fuerzas para saborear casi nada.

jueves, 7 de octubre de 2010

Cuándo dejar de trabajar antes del parto

Un compañero recién llegado de Holanda me comentaba hace unos días que allí una mujer embarazada debe dejar de trabajar cuatro semanas antes de la fecha prevista de parto, sí o sí. Es decir, no sé hasta qué punto es obligatoria esa baja, pero de algún modo el asunto parece estar regulado.

Aquí no. Y hay de todo. Madres que cogen la baja porque su embarazo es de riesgo o sin ser de riesgo lo hacen recomendable, madres que la cogen porque sí, y madres que trabajan hasta el final.

Como ejemplo un poco extremo, una de mis compañeras trabajó hasta el día antes dar a luz, cuando salía de cuentas. En mi caso, cuando estaba embarazada del Chiquinini trabajé hasta la semana 39 porque me encontraba bien (salvo las molestias e incomodidades normales a esas alturas).

Este embarazo se me está haciendo más cuesta arriba; se me está haciendo muy largo y además estoy en general un poco cansada. Obviamente no es lo mismo trabajar y al llegar a casa dedicarse a cuidarse y descansar, que trabajar y tener un niño de dos años.

He leído recomendaciones de médicos que indican lo apropiado de coger una baja laboral a partir de la semana 36 o 37 de gestación. Y entonces me pregunto, ¿es así?¿Cuándo sería conveniente dejar de trabajar? ¿Es realmente necesario, si el embarazo transcurre con normalidad y el trabajo lo permite? ¿Debería ser obligatorio descansar antes del parto?

De momento creo que tengo claro, después de mi experiencia anterior y viendo que estoy un poco cansada, que no voy a apurar tanto como en mi primer embarazo. Dos o tres semanas más o menos no van a suponer una gran diferencia para mi trabajo ni para mi empresa, y creo que no es bueno llegar al parto cansada, y que sí es necesario un poco de descanso y preparación previa. Que no siempre hay que “llegar a todo” sea como sea. Ya veremos.

martes, 5 de octubre de 2010

Últimas Peque-Ocurrencias

1. En un intento de que el Chiquinini se duerma por la noche él solito:

-Chiquinini, ya eres mayor y tienes habitación de niño mayor. Así que hoy te duermes tú solito, ¿vale? Si necesitas algo mamá viene.

A los dos minutos:
-Mamáááááá veeen! Necesito algo! Mamá, necesito algo!
-Qué?
-Algo.


2. Cuando no le interesa o no le gusta lo que oye ( como cómete esto, no juegues con tal cosa, guarda tus animalitos....), dice:

-Oye, mamá, ¿qué dices?¿Qué dices?

Será posible, el mico este...

lunes, 4 de octubre de 2010

¿Compras para el bebé?

Cuando esperamos el primer bebé, si nos dejamos nos lo venden todo. Habría que evitar caer en los excesos, pero supongo que comprar cosas para el niñ@ y preparar lo que va a necesitar es también una forma de irse haciendo a la idea de su llegada. Es algo que además hace ilusión.

Recuerdo que cuando buscábamos el capazo y la silla para Chiquinini el dependiente de una tienda de puericultura nos dijo que los padres primerizos buscábamos el diseño, cosas que nos pareciesen bonitas. Y en cambio a partir del segundo hijo la actitud era totalmente diferente, se buscaba lo cómodo y práctico. Y a ser posible barato, pues son cosas que se utilizan sólo unos meses. Y yo pensaba que el razonamiento parecía lógico, pero que yo quería algo bonito.

Para la Chiquinina tenemos prácticamente todo lo necesario, pues el Chiquinini ya no lo usa. Pero buscando el otro día en una tienda algo que sí nos faltaba, con mi hermana, fue curiosa la diferencia entre las cosas que ella ( que aún no es madre) sugería, y las respuestas que nosotros le dábamos. Recordé al “dependiente aquel” y sus sabias palabras.


De todos modos no sé si nos estamos pasando en términos de contención. No estamos preparando nada de momento para la Chiquinina, ¡y tampoco es eso! Espero reorganicemos las habitaciones en breve y a partir de ese momento poder empezar a recuperar y organizar cositas del Chiquinini y comprar algo nuevo para la niña.

Qué diferente es la espera del primero y el segundo. Siempre me asusta pensar si podré quererla tanto como quiero al Chiquinini, y darme cuenta de que a ella no podré darle la dedicación absoluta que le daba a él hasta ahora. Y al mismo tiempo que las cosas para el Chiquinini también cambiarán un poquito.

Vértigo.

viernes, 1 de octubre de 2010

¿Abusamos de los abuelos?

Siguiendo con la entrada del otro día, se habla también en el libro en cuestión sobre la crianza y con quién dejar al bebé en los primeros meses si la madre trabaja fuera de casa.

Se dice que la mejor opción es que la madre no trabaje ( se refiere siempre a la madre porque el padre no puede dar el pecho) y se habla de la posibilidad de llevarse a los niños al trabajo, o de coordinarse con otras madres de modo que una trabaje y las otras cuiden a los bebés, repartiéndose luego los ingresos (no se tiene en cuenta que al dejar un trabajo la renuncia no sólo es económica). Los dos casos me parecen un poco extremistas y desde luego irreales.


Sí comparto la opinión de que en ausencia de los padres nadie mejor que los abuelos para cuidar a los pequeños. Y la opinión de que hoy en día decir esto no es del todo políticamente correcto. Los abuelos ya han trabajado mucho, ahora tienen que disfrutar, nos estamos aprovechando y abusando de ellos, etc.


Bueno, como siempre no hay verdades absolutas. Si la madre tiene que o quiere trabajar, desde mi punto de vista es obvio que en circunstancias normales los niños están con sus abuelos mejor que en ningún otro sitio. Mejor que en la guardería o a cargo de una cuidadora. Los abuelos no sólo les van a cuidar, sino que les QUIEREN.


Y si esos abuelos son jóvenes, tienen ganas, salud, energía y tiempo, ¿por qué va a resultar un abuso dejarles al cuidado de sus nietos mientras trabajamos? Por supuesto requiere un esfuerzo y por supuesto tienen derecho a disfrutar de la vida, pero resulta que para algunos abuelos, estar con sus nietos ES disfrutar de la vida.

Mi madre cuida de mi Chiquinini mientras trabajo. Cuando cumplió 18 meses empezó a ir a la guardería un ratito por la mañana para que ella tuviese más tiempo. Antes de ese momento no lo consintió. “Estando yo aquí no se va a quedar el niño en una guardería”, decía. Para mí es una ayuda inestimable, porque quiero trabajar, y estoy tranquila sabiendo que mi hijo está con MI madre. Siempre se lo agradeceré. Además ella se siente bien, disfruta de su compañía y le quiere con locura.


Así que todos felices: niño, padres y abuela. ¿Dónde está el abuso?