martes, 31 de agosto de 2010

La influencia del nombre en nuestros hijos

Nuestra Chiquinina sigue sin nombre de momento. No hay consenso, no nos ponemos de acuerdo, y así seguimos, dándole vueltas y buscando un nombre que nos convenza a los dos. Por mi parte sé cuáles no me gustan, y cuáles sí, pero entre estos no hay uno que sobresalga especialmente. Y para colmo, no coincidimos mi marido y yo.

Mientras este asunto rondaba por mi cabeza, me encontré con esta entrada de Superwoman, que habla de la posible influencia del nombre en las calificaciones escolares en Alemania.

Parece que no sólo el aspecto físico sino también algo intangible como es el nombre puede influir en nuestras oportunidades en la vida. No sé, soy un poco escéptica y me cuesta creer que tenga tanto peso. Al menos como para ser determinante...Pero sí creo que pueda haber cierta predisposición, positiva o negativa, de los profesores o de un entrevistador en una oferta de trabajo por ejemplo, en función del nombre.  Cosas y nombres muy curiosas se cuentan aquí.

En fin…que tras pasar por un estado incial de “agobio” por no tener nombre, había entrado yo ya en el modo “bueno-no-es-para-tanto-un-nombre-solo-es-un-nombre”, y resulta que me vienen ahora con estas…Ingenua de mí!

Chiquinina, no te asustes, voy a hacerlo lo mejor que pueda.

viernes, 27 de agosto de 2010

Grandes inventos para bebés.

Después de la rueda y la penicilina, este es el mejor y más útil invento del hombre.

Se trata de una visera para que al niño no le caiga jabón en la cara durante el baño.

El otro día hablábamos en casa de cómo han cambiado las cosas respecto a cuando nosotros éramos pequeños. En “nuestros tiempos” si se pedía un día por ahí una Coca-Cola había que compartirla, y el día que mi abuelo me daba un culín de gaseosa era un festival; la carta a los Reyes Magos estaba bien limitadita y como estos, un montón de ejemplos. Hoy no es así, y nos planteábamos si todo es por cómo somos los padres, o más bien por cómo es la sociedad en la que vivimos, tan consumista y de la que difícilmente podemos o sabemos escapar. Para muestra, un botón.


Cuando vamos a tener un bebé es increíble la cantidad de artilugios que pueden vendernos si nos dejamos, totalmente prescindibles y algunos de ellos totalmente inútiles.


Hace un par de días nos preguntó una futura mamá, que va a serlo por primera vez, si es realmente necesario comprar un humidificador para la habitación del bebé. ¿Un humidificador? ¿Necesario? En este caso se trata de algo que ni tenemos ni nos planteamos nunca comprar, pero a ella alguien le había dicho que es muy necesario. Y como esto tantísimas otras cosas.

Como adquisiciones necesarias para mí, a parte de la cuna y el cochecito, estarían el cambiador (para no dejarme los riñones) y el esterilizador de biberones si se da lactancia mixta o artificial los primeros meses.Vale, la bañera también.Toooooooodo el resto son cosas sin las que podemos pasar.


Ejemplos: calienta-biberones. Nosotros lo hicimos siempre metiéndolos en una taza con agua bien caliente, al baño maría. Hamaquita o manta de juegos, cualquier otra cosa puede hacer la misma función, sobre todo cuando son bebés y no se mueven del sitio. Proyector: lo tenemos y me pregunto para qué. Andador: el Chiquinini se lo pasa mejor con él ahora poniéndolo en modo “moto” que en su día, que en todo caso le hacían gracia las luces y poco más, prefería campar él solito a sus anchas. Parque: creo que lo hemos usado 10 minutos al día durante dos o tres meses, en el período en que empezaba a andar y le dejábamos allí un ratín mientras nos vestiámos por ejemplo, para que no se descalabrase mientras no le supervisábamos.


A parte de las cosas que entran ya de algún modo en lo “normal”, hay otros muchos inventos que son ya para nota. Como la viserita de la foto, o este otro por ejemplo ( cojín antivuelco).
Con hojear un catálogo de puericultura nos encontramos cientos de inventos, que oye, por otro lado tiene su gracia que a alguien se le hayan ocurrido.
Conclusión, podemos llenar la casa de trastos y en unas semanas o meses estarán todos precisamente en su sitio, el trastero.

miércoles, 25 de agosto de 2010

¿Qué, quién, cómo, dónde...? Y aún no hemos llegado al "por qué".

Había oido que los niños pasan por una etapa en la que hacen preguntas continuamente, y tras una aclaración no se conforman fácilmente y vuelven a insistir con un “por qué?”. Pensé que sería más adelante, la verdad, y no en cuanto el mocosín empezase a hablar.


Desde que cumplió los dos años en abril el tema del lenguaje ha seguido un desarrollo exponencial, cada vez más y mejor. Me asombro de lo que habla ya, cómo se expresa, las frases que construye, etc. Pero durante las vacaciones ha sido una verdadera explosión. Y también ha empezado a preguntar sin tregua.


Dónde vamos ahora? Qué comemos? Dónde está abu? Cómo se llama esto? Dónde está tu toalla? Quieres un poco?Qué hace ese señor? Qué le dices a papá?Dónde está la luna? Vienes conmigo a jugar? Te parece bien? Dónde está “vacaciones”? Dónde está nuestra casa? Te vas a quedar conmigo hoy?

¿Tienes culo ( claro, cómo no tengo pito…)?... Y así podría seguir hasta el infinito. Es agotador. Y eso que aún no ha descubierto la fórmula por qué.


El parlanchinismo también tiene sus momento gloriosos, como cuando me dijo hace un par de días por primera vez “yo también te quiero mucho”, momento en que casi se me saltan las lágrimas, o cuando volviendo de la piscina en el coche nos dijo “ me lo he pasado muy bien hoy en la piscina”, “hacemos muchas cosas juntos, jugamos”. Si es que ya es una personita.

lunes, 23 de agosto de 2010

Adaptación

Después de una semana de la vuelta al trabajo, el Chiquinini lo lleva mejor. Hoy se ha quedado tan contento con su “abu”. ¿Te vas a trabajar?-me ha dicho- Sí cariño- Vale!.

Supongo que volverá a haber días en que proteste, pero parece que vamos entrando de nuevo en nuestra rutina. Aunque por poco tiempo, me temo, y es que ahora está en casa pero en septiembre empezará el cole. Bueno, el cole entre comillas. Ya no va a su guardería del año pasado porque le hemos matriculado en el Jardín de Infancia del que queremos que sea su colegio a partir del curso siguiente. De modo que en septiembre tendremos un nuevo cambio al que enfrentarnos.

Como siempre me pre-ocupo antes de tiempo, preguntándome qué tal se lo tomará, especialmente porque ahora se está haciendo un poco más tímido con la gente que no conoce. Serán cosas de la edad ;-)

Sigo anticipándome a los acontecimientos y pienso que este va a ser un año con muchos cambios para esta personita: primero el inicio en un “cole” nuevo, después vendrá el nacimiento de su hermana, que supondrá además que mamá esté en casa unos meses con ellos, y por último la vuelta después de ese tiempo de mamá al trabajo otra vez….Vamos, como para no desarrollar la capacidad de adaptación a los cambios, qué remedio.

viernes, 20 de agosto de 2010

Tus besos son malos

No es el título de una canción de desamor. Es lo que me dijo el Chiquinini el primer día de trabajo después de las vacaciones, cuando le vi a mediodía. El segundo día me dijo: Tú no vengas, vete a trabajar.

No sé a quién se le ocurrió por primera vez la expresión “angustia de la separación”, pero está bien traída. Como era previsible, después de dos semanas sin separarnos papá, mamá y Chiquinini, éste no ha asumido demasiado bien la vuelta al trabajo. Ha sido peor incluso que en ocasiones anteriores.

Comentándolo con otra madre me dijo que eso era chantaje emocional. Yo le respondí que son sus "armas", que está triste y enfadado, algo comprensible para mí, y usa la forma de expresarlo que él tiene. Es lógico, no?

No quería mis besos. Esto no me dolió. No quería que me fuese otra vez a trabajar. Lo entendí. Como tenía que irme de todos modos, decidió que él también iría a trabajar. Fuese lo que eso fuese, iría con mamá. Lo entendí. En otro momento se puso primero mimoso y luego bruto, y finalmente estalló en un berrinche monumental; tanto se descontroló que incluso se le escapó el pis. Lo entendí, pero llegado este punto lloraba yo por dentro.


Empezó a comportarse fatal. No podía dejarle hacer cualquier cosa, pero tampoco quería ser muy dura con él, pues sabía por qué motivo actuaba de ese modo, cosa que por otra parte nunca había hecho.


Finalmente pude hablar con él y explicarle que sabía que estaba enfadado conmigo, que sabía cuál era el motivo, que le entendía, pero que no puedo estar siempre de vacaciones, que tengo que trabajar….Curiosamente ( o no!) esto, el hablar con él casi como con un adulto, fue lo que finalmente le tranquilizó. ( Y no el castigarle o ignorarle, pensando, como alguien que estaba presente me dijo, que me estaba echando un pulso).


Las primeras noches durmió regular, depertándose alguna vez llamándonos y con alguna pesadilla. Yo también he estado durmiendo mal.


Y en momentos así todo se me tambalea. ¿De verdad tengo que trabajar?


Qué trago más amargo.


Poco a poco la situación se ha ido suavizando y espero que vuelva a acostumbrarse a nuestra rutina. Lo que me entristece no son los llantos, pataletas y salidas de tono, sino el pensar que el Chiquinini pueda estar triste. Aunque en mi ausencia me cuentan que está muy bien, no sé qué pensará/sentirá…

jueves, 19 de agosto de 2010

Sunshine Award

Mama de Julio me ha entregado este premio y se lo agradezco un montón. Da ánimos saber que a alguien le gusta lo que escribes.
Ahora me toca a mí hacérselo llegar a otros 12 blogs. Lo que más me gusta de este tipo de premios es que se crea una "cadena" que permite conocer otros. Por eso voy a intentar no repetir y no voy a a nombrar blogs a los que ya he enviado mi premio en otras ocasiones. Voy a entregarlo a otros que no he mencionado y/o que he descubierto hace poquito. Ahi van:


Lo que ya me va a ser imposible por falta de tiempo es dejar un mensaje de aviso en cada blog...

miércoles, 18 de agosto de 2010

Superhéroe en la playa

Paseando por la playa nos cruzamos con un chico vestido con traje de neopreno para hacer surf o algo similar. Y mi Chiquinini al verle grita entusiasmado:

-¡Mira, Spiderman!

Tampoco es tan descabellada la similitud, no?

Nota: Por cierto, en "mis tiempos" no era Spiderman sino el Hombre Araña...

lunes, 16 de agosto de 2010

De un lugar llamado vacaciones

Da igual cuánto duren, al final siempre se pasan volando. Las vacaciones han sido geniales, pero ya se terminaron y a parte de la "dureza" de la vuelta al trabajo, lo peor para mí es separarme de mi Chiquinini. Y para él , claro.... Después de dos semanas intensivas de estar juntos, papá, él y yo, jugando a todas horas, volcados en él...ahora hay que volver a separarse. Lo llevo bastante mal.  Pero voy a intentar alejar mi mente de esos pensamientos y quedarme con lo bien que lo hemos pasado.

Hemos disfrutado un montón, pero hay que ver lo marcadas que están las vacaciones en nuestra vida, igual que otros periídos, como pueden ser los fines de semana. Da que pensar.

Tanta trascendencia le damos que "¿Qué será eso de las vacaciones?", debía pensar el Chiquinini justo antes de que las comenzáramos. ¿Por qué me hablan todos de eso? Y se despediden de mí los tios y abuelos, y en la guarde, y en todas partes me desean felices vacaciones. Y papá y mamá también me lo repiten a menudo; mañana nos vamos de vacaciones.¿?

Total, que cuando salimos de viaje cargados con los achiperres de la playa, rumbo al norte esta vez, al cabo de unos pocos minutos de trayecto, nos preguntó el Chiquinini:

-¿Ya estamos en vacaciones? ¿Es aquí vacaciones?

Cómo explicarle que no se trataba exactamente de un lugar.

Pues lo dicho, ya estamos de vuelta!

domingo, 8 de agosto de 2010

Ausente

Si escribo menos post últimamente y en los próximos días es porque...¡estamos de vacas! De hecho las últimas entradas quedaron programadas. Me desconecto de todo por unos días. Felices vacaciones y nos leemos a la vuelta. Muac!

miércoles, 4 de agosto de 2010

Viaje con nosotros

El año en que nació el Chiquinini no nos movimos, no hicimos ni un solo viaje hasta que tuvo 11 meses. Como tenemos a la familia cerca no había “necesidad” y por placer… se me antojaba que el viaje era todo menos placentero porque por entonces yo estaba además muy cansada.

El Chiquinini era muy inquieto y lo de atarle a una silla durante varias horas eran palabras mayores. Además los primeros meses lloraba bastante. La solución ya se sabe que pasa por que hagan el viaje dormidos, pero tampoco era fácil. Hay niños que caen groguis en cuanto montan en el coche, pero él no. Y además si duerme más de la cuenta durante el día, no duerme por la noche. Por otro lado nos daba con frecuencia malas noches, y eso yo lo llevo mejor si estoy en mi casita. Y por último, tooooodo lo que hay que llevar para viajar con un bebé, ¡uf! Se me quitaban todas las ganas.



Con el tiempo todo va mejorando, se va normalizando, nosotros también nos vamos “haciendo” con la situación, y el segundo año ya hicimos tres o cuatro viajes largos en coche. La solución, que a día de hoy sigue siendo la mejor para nosotros, es salir de viaje a las 6 o las 7 de la mañana, dependiendo de los kilómetros que haya por delante, para que el Chiquinini vaya dormido varias horas, pero sin acumular demasiado “exceso” de sueño, que es muy suyo…



Este año además ya no necesita cuna, ni leche especial, ni potitos y casi ni pañales, así que la maleta se aligera bastante. Y como además esperamos un bebé pronto, nos ha dado la vena viajera y nos hemos movido bastante, que el año que viene yo creo que volveremos a echar raices en el suelo y a no movernos por una temporadita.