sábado, 31 de julio de 2010

No news is good news.

O algo así dicen los ingleses. Y así pensaba yo antes de entrar a hacerme la ecografía de la semana 20. ¿Qué nos dirán? –Pues lo mejor que puede pasar es que no nos digan nada. Y así fue. Qué felicidad salir de la consulta sin novedades. Nada que destacar, ¡todo está bien!. Nada que asimilar, nada que pensar, nada que consultar.

Así que hemos visto al bebé de nuevo en una ecografía, la de la semana 20, de cuya importancia habló hace algún tiempo Amalia. Es algo increíble, parece mentira. No te lo terminas de creer, a pesar de que la barriga ha crecido notablemente, y ahí está. Con sus bracitos, sus manos, sus piernas, sus deditos, todo. No paraba de moverse. Ahora doblo la pierna, ahora me estiro, ahora me llevo la mano a la oreja y después al ojo, ahora unos golpecitos en la barriga de mamá…Menuda inquietud!


Es alucinante. Aunque ya lo he vivido, ya he pasado por un embarazo y un parto, me sigue pareciendo increíble la aparición de esta nueva vida. Sin que yo haga nada, ella está ahí, creciendo, con su propio corazón y con sus propios movimientos, que ya puedo notar por cierto claramente.

miércoles, 28 de julio de 2010

¿Elegir un nombre entre el top ten, o no?

Hace algún tiempo escribí sobre los nombres de “moda”. Era febrero y tenía los datos de 2008, pero ya se han publicado en el INE los de 2009, que resultan ser muy parecidos. Supongo que esto no cambia de repente de un año a otro sino más bien de una década a otra, o quizá por regiones. El caso es que hay algunos nombres que "ganan" a otros por goleada.

Mira por donde ahora estamos nosotros en la tarea de elegir nombre para la Chiquinina, que así es como la voy a llamar aquí en el blog. Como siempre imaginaba un niño, no sabía cómo llamarle ( ¿Chiquini-ni-ni?). Como es una niña ya no hay problema: Chiquinina.



Pero hay que ponerle un nombre de verdad .Mira también por donde, mis dos favoritos están en el top ten y eso precisamente me echa atrás, porque la niña no será Menganita, sino Menganita de Tal, para diferenciarla de las demás.



Por otro lado no parece que la elección vaya a ser fácil. La otra vez sí lo fue, porque el padre de la criatura y yo coincidíamos en el nombre que más nos gustaba. Pero esta vez no es así, y claro, a ver quien es el guapo/a que da su brazo a torcer, ¡ja! ¡qué el nombre es para toda la vida, menuda responsabilidad!



Así que de momento la Chiquinina no tiene nombre oficial.



Aunque tengo que andarme con ojo porque al final el que va al registro civil y tiene la sartén por el mango es el padre…



lunes, 26 de julio de 2010

¿Trastorno bifocal? ( o amigos sin hijos)

En una ocasión me dijo un psicólogo que yo tenía trastorno bifocal, o algo así. Me puso un ejemplo sobre unos prismáticos colocados al revés, no lo recuerdo bien. Lo que quería decir es que tiendo a agrandar las virtudes de los demás, reduciendo sus defectos; y hago justo lo contrario cuando me miro a mí misma.

 

Creí que había mejorado con la edad, pero acabo de darme cuenta leyendo esta entrada sobre los amigos sin hijos de Mama(contra)corriente, de que no es así. Recientemente coincidieron en la ciudad varios de mis amigos de la universidad, así que se organizó un plan para reunirnos. Como es habitual el plan empezaba a las 12 de la noche. Yo tenía intención de ir, porque cada vez nos vemos menos, así que haría el esfuerzo. Llegó el día y a las 10 estaba metiéndome en la cama. Entre varias noches malas del Chiquinini y el embarazo, no podía con mi alma. Me sentí mal una vez más por fallarles yo a ellos.



Pero ninguno de ellos tiene niños. Los planes siempre son nocturnos, o de fin de semana con actividades no aptas para peques. Nunca se plantean quedar a las 6 de la tarde, porque hace mucho calor, o porque tienen que ir al pueblo, o porque a esa hora aún se están desperazando de la siesta. Como soy la única que tiene el ritmo cambiado, soy la que falla al grupo. Creo que nunca se han puesto en mi lugar.



Es cierto que antes de que naciera el Chuiquini yo tampoco entendía a la única de mis amigas que por entonces había sido madre. Y después de tener a mi hijo le he dicho en más de una ocasión , “Ahora te entiendo. Cómo me acuerdo de ti”. Por ese motivo intento no ser dura con mis amigos de la universidad, pero me duele que ellos sí sean un poquito duros conmigo. O me dolía, porque cada vez me importa menos. Así son las cosas.



Quizá no somos tan amigos como queremos creer. Cuando nació el Chiquinini algunos de ellos no le conocieron hasta que tuvo varios meses. Supongo que para ellos sería como cuando te compras un piso, o un coche, “ a ver si quedamos un día y me lo enseñas”. No sé si el día en que ellos sean padres/madres la cosa cambiará.



jueves, 22 de julio de 2010

Culebrillas

O no sé cómo llamar al gráfico que obtengo al representar la evolución del aumento de peso en mis embarazos.

En el primero no engordé  nada durante el primer trimestre, y a partir del cuarto mes empecé a coger peso de forma totalmente gradual, son una línea recta sostenida casi perfecta, hasta sumar 13 kg a mi peso inicial.

Ahora, lo de este segundo embarazo es un festival. Primero adelgacé ( por el hipertiroidismo). Cuando empezó a regularse el tema hormonal gracias al tratamiento, recuperé mi peso. Y ahora...llevo ya tres kilitos "extras", cuando en el embarzo anterior a estas alturas sólo llevaba uno.

¿Cómo acabará la gráfica? No tengo ni idea. Lo mismo con tanta hormona "pa'rriba-pa'bajo" se convierte en una onda sinusoidal perfecta. O lo mismo coge el camino "to-tieso-pa-rriba" . La verdad, ninguna de las dos me gusta un pelo.

Quizá sea momento de empezar a controlar un poquito lo que como, pero es que tengo hambre!

lunes, 19 de julio de 2010

Calendrario del embarazo

En este calendario están marcadas las fechas en las que he tenido que ir hasta ahora al médico: para extracciones de sangre, consultas, ecografías, endocrino o genetista.Seguro que me he dejado alguna ¡ Y lo que me queda! Qué saturáción de fechas.
Afortunadamente ahora los embarazos llevan un buen control ( mi madre no se hizo ni una sola ecografía en los suyos). Pero vamos, ¡para que luego digan que el embarazo es fisiológico y "normal"!

viernes, 16 de julio de 2010

Logística

Ahora que ya estamos más relajados con el embarazo, hemos empezado a pensar en la logística, o quizá debería decir La Logística con mayúsculas. Cómo vamos a organizar las habitaciones, los armarios, cómo haremos para salir de paseo con los dos niños, cómo haremos con trabajo-casa-guarderías ( bueno, este tema es complicado y lo tenemos un poco aparcado de momento), etc. Si me lee alguna madre ya abuela, de esa generación en la que tenían 5 o 6 hijos fácilmente, se sorprenderá de que a mí me parezca tanto lio el hecho de tener dos.

¡Pero es que se abre un mundo de posibilidades! ( bueno, ejem, no tantas…). Para empezar, los niños pueden dormir juntos o separados. Yo siempre dormí con mi hermana cuando éramos pequeñas, y el ponerles juntos nos dejaría aún libre una habitación para otras cosas. Pero prefiero que estén separados, porque Chiquinini no ha sido de muy buen dormir y creo que será más fácil si no se “molestan” el uno al otro.



Por otro lado está el tema trona, silla del coche, silla de paseo…Cuando salimos con el Chiquinini muchas veces vamos ya sin silla, pero si el paseo va a ser largo o con prisa, la llevamos por si acaso. Salir un adulto solo con dos niños se complica un poco. Dos sillas es un follón, y parece que no merece la pena porque el Chiquinini ya anda mucho; pero un capazo con un niño andando que todo lo quiere investigar, que quiere subirse a todos los bordillos, etc. y la madre/padre teniendo sólo dos manos…



También está el montar a dos en el coche, bañar a dos, todo por dos! Me parece que no somos conscientes de lo que se avecina!



Con el primer hijo eres un pobre ingenuo que no tiene ni idea de lo que supone tener un bebé. Pero creo que con el segundo quizá es peor, porque te crees que lo sabes…pero probablemente no!



miércoles, 14 de julio de 2010

Chiquinini oye campanas....

...pero no sabe donde!

Estamos viendo un partido de Nadal y pregunta:

Chiquinini:    -Papá, e tenis?
Papá:           -Sí, es tenis.
Chiquinini:    - Boooollll!!!! (Gol!)

lunes, 12 de julio de 2010

¿Y si no le puedo dar teta?

Como expliqué en una entrada anterior, la medicación que tomo para el hipertiroidismo puede que me impida darle el pecho al bebé. No está claro, pues la endocrino me dijo que si yo estoy bien pueden dejarme con una dosis mínima para que no afecte al bebé y poder así darle el pecho, dados los beneficios que eso tiene para él (ella!).
Por otra parte he encontrado en www.e-lactancia.org información según la cual sí puedo dárselo, al menos con la dosis de medicación que tomo ahora. Pero creo que eso implicaría un control de la tiroides del bebé, que no es ninguna tontería puesto que esta glándula regula muchas funciones y si no está bien controlada puede orginar en el bebé muchos problemas nada despreciables. Así que no lo tengo nada claro, no veo claro si hay un equilibrio entre los beneficios de la lactancia materna y los riesgos de que el antitiroideo pase al bebé. ¿Mejor lactancia materna con controles y cierta preocupación o mejor biberón ante la menor duda sobre su tiroides?

Es curioso, el debate está siempre ahí: ¿lactancia artificial sí o no? Con mi Chiquinini la lactancia fue mixta, y para mí, aunque le daba el pecho, eso quedó como una espinita clavada. Siempre dije que esta siguiente vez quería hacerlo mejor.

Quién me iba a decir que podría estar en la minoría: " todas las mujeres pueden amamantar excepto por determinados problemas médicos muy concretos". Quién me iba a decir quizá yo que estaría en ese grupo de casos "raros".

Ahora sólo le veo las ventajas a la lactancia materna, casi más que cuando nació el Chiquinini, así que la espinita que tenía se me irá clavando más si no puedo darle el pecho a mi segundo bebé. O...eso creía, porque después de la amniocenteis, los temores y las dudas, ahora que sé que el bebé está bien, este tema se vuelve mucho más relativo. ¿Y si no le puedo dar teta? No pasa nada.

viernes, 9 de julio de 2010

Blanco, ¿ibicenco?

Hace mucho calor. Salgo de trabajar a la velocidad del rayo, a ver si podemos ir un ratito a la piscina. Por razones que no vienen al caso, no tengo qué ponerme. Me quedo con la camiseta que llevé a la oficina y encuentro una falda larga blanca vieja y unas chanclas también viejas. Casualidad: todo blanco nuclear.



Me ve el Chiquinini y grita entusiasmado:

-¡Viva a novia, mamá!¡Viva a novia!


Y eso que sólo ha ido a una boda y fue hace cuatro meses.

miércoles, 7 de julio de 2010

Resultado de la amniocentesis

amNos han confirmado que no hay alteraciones cromosómicas. Que hasta donde es posible saber, el bebé está bien. Lloré de alegría.



Han sido 11 días de espera para los resultados, más las semanas que hubo que esperar antes hasta poder hacer la amniocentesis. Han sido días larguísimos, en los que he pensado muuuuuchas cosas. La vida puede ponernos puebas muy duras y una vez más me siento afortunada en la vida.



Estoy FELIZ y además ya me encuentro mejor de las molestias del principio y las del tiroides.



Es una niña.

lunes, 5 de julio de 2010

Y con los dos años llegaron las rabietas.

La primera vez que leí la expresión “terrible two” referente a los dos años de edad de los niños me resultó graciosa. Hay que ver estos ingleses, tienen expresiones para todo. Como la palabra toddler, que me encanta.



Pero como en todo, no es lo mismo leer sobre un tema desde la distancia, que leer cuando has experimentado esa situación. Así me pasó al leer hace unos días a Belén, en su blog Mamá sin complejos.



Aunque el Chiquinini se había cogido hasta ahora algún berrinche esporádico, no habíamos empezado de verdad con las rabietas. Hay que ver cómo cambia en esos momentos, de ser un niño alegre a sacar todo su genio.



El desencadenante puede ser cualquier cosa: no querer subir al coche, no querer bajar, querer quedarse en la calle o querer cortar la salchicha con el cuchillo él sólo. Es curioso cómo en ocasiones quiere hacer las cosas él solito, “yo puedo, mamá no ayuda”, y otras veces para la misma situación es al contrario y dice “no puedo, mamá ayúdame”.

Casi siempre le comprendo. “Por qué ahora sí hay que ir a la calle aunque no me apetezca y cuando yo quiero ir no se puede? Por qué puedo pinchar la salchicha pero no la puedo cortar? Por qué me tengo que poner la camiseta roja si a mí me gusta más la del pájaro?”. Pero la situación no siempre es fácil de manejar. Depende también de cómo “nos pille” a nosotros: con prisa, sin prisa, cansados o no, de buen humor o no, en casa o en un lugar público…

Hasta la fecha no he perdido la paciencia ni los papeles, pero he estado a punto. No soporto cuando saca el genio y me quiere levantar la mano. Pero de qué va este mico! A veces se controla y veo cómo aprieta el puño con rabia. ¿Será posible? Esa actitud me duele.

En esos momentos el intentar hablar y razonar con él es totalmente inútil, entre otras cosas porque no escucha. Arrecia el llanto y no puede ni oir. Llega un punto en el que llora menos enfadado y más desconsolado, como si no supiera explicar qué le pasa y no supiera cómo parar. Como hasta entonces procuro no hacerle mucho caso, en ese momento es cuando intento acercarme a él, calmarle y desviar su atención a otra cosa.

Pero me entran mil dudas. Una vez pasado el episodio, ¿debería regañarle? No, no creo, no sabe muy bien como se ha metido en esa “espiral”. ¿Y consolarle? Uf, diría que tampoco, pues no se trata de que la rabieta tenga mimos como recompensa. ¿Qué hacer? En fin...y creo que sólo estamos empezando.

viernes, 2 de julio de 2010

Apuntes para el Chiquinini

Estas son unas anotaciones que se me ocurren ahora para contárselas al Chiquinini cuando sea mayor.Un popurrí de cosas.

No es nada chocolatero, ¡a no ser que se trate de chocolate negro!, le gustan mucho el queso (como a mi), las gambas, y curiosamente le encanta el café ( si me descuido se toma mi descafeinado a cucharaditas).

Le gustan los cuentos, los puzzles y pintar, pero con lo que más se divierte y entretiene es con los Mega Bloks, tipo Lego. Yo que creí que no era capaz de estarse quieto nunca, con este juguete se pasa buenos ratos. Hacemos grúas, aviones, castillos, puentes, caballos…ayer me pidió que le ayudase a hacer un elefante!

Hasta ahora no prestaba mucha atención a los dibujos, pero todo llega. Es gracioso verle tan atento, a veces sonriendo y a veces riendo a carcajadas, como cuando a la hermana de Caillou no le sale el castillo de arena. Se parte. Tiene claro qué dibujos le gustan y cuáles no.

Habla por los codos. A veces necesita la traducción de sus padres, eso sí, pero hay que ver lo que charla, lo que entiende y cómo se explica. A veces le sale ya un tonito un poco exigente y me suelta un “pero ome mamá!” (pero hombre mamá!). Ummmm…

A veces habla como un alemán, dejando el verbo para el final y otras veces habla como un inglés, colocando los adjetivos antes que los nombres y cosas así. Por cierto, hay un día a la semana en que tiene inglés en la guardería. Dicen que le gusta mucho y ni pestañea. Qué garcia me hace.No creo que aprenda mucho en media hora semanal, vamos nada, no pasará de "good morning" y algún color, pero le gusta.

Volviendo al tema del lenguaje lo cierto es que cada vez habla más y mejor. Ya sabe usar los pronombres: tú, yo, mío. Habla de él en primera persona: “A mí sí me guta”. Construye frases completas y cada vez más largas.

Me resulta muy gracioso cuándo me pregunta “¿Qué es eto?” muy sorprendido o “mamá, qué haces?”. Algunos verbos, lógicamente, los conjuga mal: no cabo, yo no sepo, etc. Todo esto ha sido un avance increíble del último mes aproximadamente.

Ya no es necesario adivinar siempre lo que le pasa, porque puede explicarse: tengo frio, quiero cenar, hoy no me quiero lavar el pelo, pupa en la garganta, he jugado en el tobogán con Rubén, he visto un avión grande, quiero la leche en el biberón azul, etc.

Su canción favorita es el Cumpleaños Feliz. Claro, en la guarde cada dos por tres cumple años algún niño. Ya se va arrancando a canturrear, porque antes le gustaba bailar, pero de cantar nada de nada,

Como niño que es tiene mucha imaginación. Ayer me hizo gracia en la bañera, cuando cogió la ducha y me dijo, “mamá mira, una serpiente!”. Puede pasarse también un buen rato con una figura de un caballo o un dinosaurio imaginando cosas y charlando con ellos.

Me pregunto cuándo ha aprendido a tener picardía. El otro día compártíamos él y yo un yogur, y para que su padre no se apuntase al festín le dijo "papá tú no queres, tá malo"

He escrito en varias ocasiones sobre las preocupaciones o el cansancio, y rara vez sobre la felicidad que siento. Un hijo lo compensa todo, pero esa parte es difícil de explicar, al menos para mí, sin que suene a frase hecha o a ñoñería. Es fantástico y emocionante verle crecer, aprender, descubrir, lograr cosas nuevas, verle feliz, jugando, bailando, dándome un beso o un abrazo, un “buenos días”. Hay momentos en los que se me saltan las lágrimas de emoción, una que es boba.