lunes, 5 de julio de 2010

Y con los dos años llegaron las rabietas.

La primera vez que leí la expresión “terrible two” referente a los dos años de edad de los niños me resultó graciosa. Hay que ver estos ingleses, tienen expresiones para todo. Como la palabra toddler, que me encanta.



Pero como en todo, no es lo mismo leer sobre un tema desde la distancia, que leer cuando has experimentado esa situación. Así me pasó al leer hace unos días a Belén, en su blog Mamá sin complejos.



Aunque el Chiquinini se había cogido hasta ahora algún berrinche esporádico, no habíamos empezado de verdad con las rabietas. Hay que ver cómo cambia en esos momentos, de ser un niño alegre a sacar todo su genio.



El desencadenante puede ser cualquier cosa: no querer subir al coche, no querer bajar, querer quedarse en la calle o querer cortar la salchicha con el cuchillo él sólo. Es curioso cómo en ocasiones quiere hacer las cosas él solito, “yo puedo, mamá no ayuda”, y otras veces para la misma situación es al contrario y dice “no puedo, mamá ayúdame”.

Casi siempre le comprendo. “Por qué ahora sí hay que ir a la calle aunque no me apetezca y cuando yo quiero ir no se puede? Por qué puedo pinchar la salchicha pero no la puedo cortar? Por qué me tengo que poner la camiseta roja si a mí me gusta más la del pájaro?”. Pero la situación no siempre es fácil de manejar. Depende también de cómo “nos pille” a nosotros: con prisa, sin prisa, cansados o no, de buen humor o no, en casa o en un lugar público…

Hasta la fecha no he perdido la paciencia ni los papeles, pero he estado a punto. No soporto cuando saca el genio y me quiere levantar la mano. Pero de qué va este mico! A veces se controla y veo cómo aprieta el puño con rabia. ¿Será posible? Esa actitud me duele.

En esos momentos el intentar hablar y razonar con él es totalmente inútil, entre otras cosas porque no escucha. Arrecia el llanto y no puede ni oir. Llega un punto en el que llora menos enfadado y más desconsolado, como si no supiera explicar qué le pasa y no supiera cómo parar. Como hasta entonces procuro no hacerle mucho caso, en ese momento es cuando intento acercarme a él, calmarle y desviar su atención a otra cosa.

Pero me entran mil dudas. Una vez pasado el episodio, ¿debería regañarle? No, no creo, no sabe muy bien como se ha metido en esa “espiral”. ¿Y consolarle? Uf, diría que tampoco, pues no se trata de que la rabieta tenga mimos como recompensa. ¿Qué hacer? En fin...y creo que sólo estamos empezando.

14 dejaron su granito de arena:

Una mamá (contra) corriente dijo...

No te puedo decir, supongo que todos pasaremos por esa fase... Aunque yo no tengo prisa!!. En principio, yo tenía pensado abrazarle y dejarle que se desahogara pero no sé si una vez en faena... que del dicho al hecho hay un trecho!!

LadyA dijo...

yo estoy igual... incluso estoy preparando un post al respecto ( que tenía que haber publicado hoy, pero no me ha dado tiempo...je,je,je, me esperaré un poco que sino vamos a tratar todos el mismo tema...)

LAKY dijo...

Es tan difícil saber cómo hay que reaccionar en esos casos. Yo procuraba no dramatizar la situación pero, claro, si te ocurre en la calle y con público es muy difícil mantener la calma. Eso sí, acabada la rabieta, sí intentaba razonar con él, que me explicase qué le había pasado y explicarle yo que no hay que hacer así las cosas. De todos modos, lo único que sirve es la paciencia y el paso del tiempo... A los tres años ya son menos las rabietas y tienden a desaparecer.

Esther dijo...

Yo se lo que hay que hacer en estas situaciones: claro, como Pablo aun tiene 8 meses... jaja es broma, claro, una cosa es la teoria y despues llega el momento de la practica, que es lo que cuenta.
De todas maneras, me gusta la frase de Rosa Jové sobre las rabietas 'Quiereme cuando menos lo merezca, porque será cuando mas lo necesite'

estanjana dijo...

uf! los dos años? pues el mío tiene 16 meses y ya lleva unos cuantos con rabietas, cuando sean las de verdad no sé que voy a hacer. Yo suelo hablarle aunque se que no me escucha y busco la forma de entretenerle para que se olvide de lo que hacía

Papalobo dijo...

Yo creo que LAKY tiene razón, o al menos es la forma en que yo lo intentaría, una vez que se le pase habría que intentar explicarle qué hacer la próxima vez y que aunque tiene "derecho" a discrepar, no puede hacerlo de esa forma y aún así no siempre se va a hacer lo que él quiere.
¿A qué me se bien la teoría, jajaja? Miedo me da cuando llegue a esa edad porque es ahora con 7 meses y a veces monta cada una que tela (pero claro, ahora razonar con él pues va a ser que no, jejeje)

Mónica dijo...

Mi peque con 19 meses se ha pillado ya un par de rabietas, y lo que hago es dejarle llorar hasta que el llanto es desconsolado, porque ya ni él sabe porque llora, entonces le abrazo y le hago algún mimito, le distraigo con otra cosa y olvidado. De momento esto es lo que me funciona, pero ya veremos, que según se van haciendo mayores es más difícil cambiarles de tema para que se olviden de lo que les probocó la rabieta. Pero ya sabemos, cada niño es un mundo y una lucha! Animo!

Anónimo dijo...

Pues yo creo que hay que ser inflexible siempre que sean temas vitales(dormir, comer, no pegar, cosas que puedan hacerles daño...)Ejemplos, si quiere cruzar la calle sin dar la mano pues no aunque sepas que detrás va la rabieta y el numerito en público, sí le pega a su hermano lo mismo, sí no quiere comerse la comida (y no está malito, ni ha picado antes) pues vas negociando. Tampoco es cuestión de que vomite y se coma lo vomitado como se hacía antes.Y sé que es más trabajo, tensión que te comes y lágrimas por aquí y por allá pero... nos toca el papel de adulto, qué le vamos a hacer.
Para cosas que no son vitales, lo de ponerse una camiseta y no otra pues porqué no? dicen que es bueno dar siempre a elegir pero dentro de lo que tú quieres, me explico (yogurt de fresa o de limón pero yogurt al fin y al cabo)

Mamareciente dijo...

mamacontracorriente, lo de abrazarle en plena rabieta, en mi caso imposible. No quiere ni que me acerque. Laky, lo de razonar "después de" a mi me parece lo mejor.
ESther, creo que de la frase que mencionas nos acordamos todas, está bien tirada.
EStajana, yo también uso la "Técnica de la distracicción", pero como dice Mónica conforme son más mayores se hace más complicado, no se les olvida tan fácilmente.
Anónimo, coincido contigo. No se trata de decir que no porque no, casi para fastidiar. Si me da igual qué sabor de yogur tome, pues le dejo elegir y todos tan contentos. pero es obvio que no va a cruzar la calle sin seguridad para evitar una rabieta.

Belén dijo...

Bueno guapa, como yo dije una nunca sabe cual es la receta perfecta, sobre todo porque no existe. Regañar no vale de mucho, pero sí hablar con el y explicarle que no hace falta llorar, que le explique a mami que es lo que quiere y así mamá podrá ayudarle. Cuéntale que si él llora se pone triste, tu también, papá también y eso no es divertido. Con ese tipo de explicaciones irá entendiendo. Yo así lo hice, no sé si ha servido o no..... Porque las rabietas se pasarán solas hagas lo que hagas. Pero es mejor que se pasen en un marco de no regaño, no dramatizar e intentar que entienda que es mejor explicarse.

Sobre la mano levantada, ¡¡uf!! ni le des importancia, es común a muchos o casi todos los críos, es de la rabia que les entra, la ira....

Ánimo y mucha suerte.

Ana dijo...

Nosotros también estamos empezando con las rabietas. Con David lo único que me funciona es mantener la calma y esperar que pase. Después muchos mimitos para hacerle ver que entiendo su frustración por no haber conseguido lo que quería y que no se sienta incomprendido o menos querido por ello.
Es una fase por la que ha de pasar inevitablemente...espero que no sea muy dura!!!

Treintañera con hijo dijo...

Creo que mi hijo también ha empezado ya con alguna pero por ahora nada grave. Por ahora me voy preparando para lo peor y realmente no se como voy a solucionar el conflicto, me imagino que llegado el momento lo veré.

KITHY dijo...

Mi niña la pequeña tiene tres años y ha empezado ahora con las rabietas y menudas rabietas.
Ayer me la montó tres veces y en la calle es lo peor,me produció una impotencia que hasta se me caian las lagrimas de rabia...
Encima cuando esta enrabietada, no la puedes ni tocar la cogí aupas porque no queria andar y a pellizcarme la cara¡es horrible!
Bueno asi que con paciencia y contando 1,2,3...

Cristina dijo...

Os mando una entrada que me enviaron de otro blog y que para mí (pro crianza natural, psicolgía positiva, etc...) me ha resultado revelador. Os lo recomiendo a todas.
http://www.cuatroenlacama.com/2008/04/el-concepto-del-continnum-aplicado.html
No sé por qué no aparece como un enlace, pero en fin.