En una ocasión me dijo un psicólogo que yo tenía trastorno bifocal, o algo así. Me puso un ejemplo sobre unos prismáticos colocados al revés, no lo recuerdo bien. Lo que quería decir es que tiendo a agrandar las virtudes de los demás, reduciendo sus defectos; y hago justo lo contrario cuando me miro a mí misma.
Creí que había mejorado con la edad, pero acabo de darme cuenta leyendo esta entrada sobre los amigos sin hijos de Mama(contra)corriente, de que no es así. Recientemente coincidieron en la ciudad varios de mis amigos de la universidad, así que se organizó un plan para reunirnos. Como es habitual el plan empezaba a las 12 de la noche. Yo tenía intención de ir, porque cada vez nos vemos menos, así que haría el esfuerzo. Llegó el día y a las 10 estaba metiéndome en la cama. Entre varias noches malas del Chiquinini y el embarazo, no podía con mi alma. Me sentí mal una vez más por fallarles yo a ellos.
Pero ninguno de ellos tiene niños. Los planes siempre son nocturnos, o de fin de semana con actividades no aptas para peques. Nunca se plantean quedar a las 6 de la tarde, porque hace mucho calor, o porque tienen que ir al pueblo, o porque a esa hora aún se están desperazando de la siesta. Como soy la única que tiene el ritmo cambiado, soy la que falla al grupo. Creo que nunca se han puesto en mi lugar.
Es cierto que antes de que naciera el Chuiquini yo tampoco entendía a la única de mis amigas que por entonces había sido madre. Y después de tener a mi hijo le he dicho en más de una ocasión , “Ahora te entiendo. Cómo me acuerdo de ti”. Por ese motivo intento no ser dura con mis amigos de la universidad, pero me duele que ellos sí sean un poquito duros conmigo. O me dolía, porque cada vez me importa menos. Así son las cosas.
Quizá no somos tan amigos como queremos creer. Cuando nació el Chiquinini algunos de ellos no le conocieron hasta que tuvo varios meses. Supongo que para ellos sería como cuando te compras un piso, o un coche, “ a ver si quedamos un día y me lo enseñas”. No sé si el día en que ellos sean padres/madres la cosa cambiará.

11 comentarios:
Bueno, es que, como dije en la entrada, mucha gente se pregunta a qué se dedican las madres con hijos, sobre todo si no trabajan... Y, como dije, no te creas que es patrimonio exclusivo de los que no tienen churumbeles, que a muchos luego les sigue pareciendo igual de incomprensible, porque llevan otras vidas, tienen más ayuda, los niños crecen, los años pasan... ¡qué se yo!.
No creo que en estos casos haya más problema que el mero hecho de que las cosas cambian y, con el cambio de las cosas, cambian también las personas. Cada cual va tomando su camino, se van pasando etapas y al final algunos van por un lado y otros por otro, es inevitable.
Vamos, que yo no le daría más vueltas!.
Seguramente cambiarán en ese momento. Supongo que es difícil, cuando no tienes hijos, ponerte en la situación de quién sí los tiene. Pero tampoco es que hagan mucho esfuerzo, la verdad.
Yo no tuve ese problema, porque la mayoría de mis amigos ya tenían hijos cuando nació el mío.
Soy la unica de mis amigos q tienen hijos.
Cuando nacio el peque vinieron a verle al hospital, luego a casa y siempre q se habla con ellos preguntan por el.
Lo planes, no hemos ningun plan aun con ellos y el peque.
Justo ayer teniamos una comida, planeada hace meses, el jueves mandan un mail diciendo q si puede ser merienda (van a salir de fiesta la noche anterior), a tomar por culo de mi casa y acabando sobre las 2230 de la noche.
Claro ellos iban a salir, y no querian madrugar. Les dije q no, q mi hijo no iba a estar dando tumbos por el Pardo a esas horas.
Asi q al final me fui a comer con mi amiga martita, la cual siempre entendio q ahora tengo un hijo y q siempre se ha acoplado a nuestros nuevos horarios.
Pues yo lo digo claramente, aunque ahora casi todos mis amigos tienen niños, "si quieres que quedemos tendrá que ser mientras haya sol, jejeje"
Como ya comenté en el blog de mama c/c, ahora más de una me dice lo de "como me acuerdo de ti", "ahora te entiendo".
Y ahora soy yo la que se ríe ñej ñej ñej, allá ellos, ya vendrá el cargo de conciencia a hacerles una visitilla.
Mi grupo de amigos hemos tenido hijos casi todos a la vez asi que los horarios son compatibles y con los de la universidad pues también ha pasado lo mismo, solo hay una pareja que no tiene y se adapta completamente a nuestros horarios asi que sin problemas.
Por lo que contáis hay experiencias para todos los gustos. Yo creo que en cierto modo cuando llegan estos cambios en la vida es cuando se ve hasta qué punto son amigos los amigos.
jeje bueno, yo me he encontrado de todo... Pero es que yo soy súpergermánica con el tema horarios y demás. Veo menos a la gente pero, en general, me he encontrado con mucha comprensión: la gente no se enfada si no puedo quedar o si me voy antes y esas cosas... También ayuda mucho que mis amigos están en Madrid y, cuando vengo, como vivo en casa de mis padres, a partir de las 20:30 que están roncando los niños, tengo canguros... jejej y ahí sí que me puedo apuntar a más cosas.
Los amigos de mi marido lo entienden menos, pero es que casi ninguno tiene novia formal y están todos en plena época de salir mucho (tienen 27 añitos, así que...). En fin...
Yo también me he llevado mucho chasco con la mayoría de mis amigos. Me canso de proponer comidas en lugar de cenas, pero nada. Lo cual no entiendo, porque soy más yayos que yo y ni siquiera salen de copas después. ¿Qué más les da quedar cuando haya luz, como dice Papalobo? ¿Acaso son vampiros?
No se ponen en mi lugar, y a mí también me importa cada vez menos. Que les zurzan.
Yo creo que la clave es diferenciar a los amigos de los colegas, compañeros, etc.
Los amigos no te juzgan, los amigos te apoyan y te acompañan en el nuevo camino que has decidido emprender.
Si esos amigos de los que hablan no fueron capaces de adaptarse a ti para poder veros, es que a lo mejor no son amigos de verdad.
Ninguno de nuestros amigos de la universidad ha seguido nuestro camino en la vida, así que al final hemos pedido el contacto, aunque nos echamos de menos y hablamos de vez en cuando. Antes me dolía mucho y sentía pena por perder los amigos, pero me he dado cuenta de que ahora tenemos sólo las amistades que podemos permitirnos y alguna más, no hay tiempo para todo... y son las que rondan en torno a la vida de nuestros hijos, conforme ellos se hacen mayores quieren pasar más tiempo con otros niños, así que nos juntamos con otros padres del cole, o con vecinos con hijos de la misma edad...
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