sábado, 3 de abril de 2010

Se tensan las cuerdas

El inspector Wallander, protagonista del libro que estoy leyendo, habla en un momento dado de la reciente maternidad de su hija mientras recuerda el momento en que él mismo fue padre:

-Cuando nacen los hijos se tensan todas las cuerdas a la vez y siempre hay alguna que llega a romperse.
Inspector Wallander, estoy de acuerdo con ud. Creo que es cierto, que se tensan las cuerdas y que la pareja se enfrenta a un cambio que puede desestabilizar su equilibrio. Siempre he pensado ( bueno, técnicamente no siempre, sino desde que nació mi Chiquinini) que la llegada de un bebé y niño después, es una prueba para la pareja y que tiene que haber unos cimientos muy firmes para que nada se tambalee.


Con el nacimiento de un bebé se reduce el tiempo para estar con la pareja, que en los primeros meses más que pareja parece compañero de trabajo a turnos, aumentan el cansacio y la falta de sueño, se pierde algo de intimidad, puede haber también desencuentros en la forma de pensar sobre la educación de los hijos, o sin ir tan lejos, en la forma de bañar al bebé, que puede parecer una tontería pero cuando llevas semanas sin dormir …, además cambian las rutinas, etc. etc.


En la mayoría de los casos supongo que las cuerdas se tensan sin llegar a romperse y como consecuencia de eso se hacen más fuertes y se empieza a construir algo más grande aún que la pareja, la familia. Pero seguro que también hay casos en los que sucede lo contrario.

Alguna vez he oido algún comentario del tipo “tal pareja va a tener un hijo para ver si así se arreglan”. ¡Qué gran error! Primero de concepto y segundo, por todo lo que acabo de comentar.

4 comentarios:

Treintañera con hijo dijo...

Qué casualidad estamos leyendo el mismo libro.

Llevas razón, cuando se tiene un hijo se tensan muchas cuerdas y lo ideal es que no se lleguen a romper. Por eso no entiendo como hay parejas que tienen un hijo para ver si arreglan lo suyo. Si cuando tienes un hijo casi no tienes tiempo para la pareja que a veces parece más un compañero de piso además de todos los roces que surjen por el cansancio del principio y por la adaptación a una nueva rutina en la que ya no puedes pensar solo en ti y en tu pareja.

mama en alemania dijo...

Yo tampoco entiendo cómo se supone que un hijo puede arreglar las cosas, la verdad. De hecho, me parece un shock bastante grande el cambio tan radical que da tu vida (individual y de pareja), se está más sensible, hay que ponerse sobre la marcha de acuerdo en tantas cosas en las que igual ni se había pensado (educación...etc.) que me parece hasta peligroso no empezar eso con una buena base...

jeje... eso lo digo ahora, pero me quedé embarazada a los 3 meses de relación con mi ahora marido. Fue un impulso total, no sé por qué estaba segura de que saldría bien. Y de momento ha salido ;)

Por cierto, ese es el libro que tengo pendiente en cuanto me termine el que me estoy leyendo ahora... jeje

lobo dijo...

Si la base es sólida, un hijo la hará mucho más solida, pero como haga aguas....ufff
La responsabilidad del "arreglo" de una pareja, nunca debería ser del niño y salvo casos en los que el no tener hijos es un serio problema entre la pareja, más que arreglar las cosas, las empeora.

mamadejulio dijo...

Efectivamente yo creo que la pareja debe de estar muy asentada para que salga bien. Una pareja que tiene hijos para ver si se arreglan no creo q lo consigan pq en esos primeros meses lo fundamental es el apoyo entre ambos miembros. Al menos eso es lo que yo creo.