viernes, 30 de octubre de 2009

Mi reino por un cepillo de dientes

Ay, ay, ay…Me temo que nos estamos acercando a las famosas rabietas del segundo año. Creo que estamos ya en fase de toma de contacto y van tres rabietillas en tres días.

La primera motivada porque el Chiquinini quería cenar sentado en una silla, en una silla de mayores, y no en su trona, con el riesgo de caerse porque no para quieto. Y además quería un boli con el que pintarse el pijama, la mesa, los pies y todo…se dibuja unos tatuajes abstractos de lo más interesante.


La segunda rabietilla ha sido hoy porque quería un cepillo de dientes. Pero vamos, un cepillo de dientes corriente y moliente. Le ha entrado una fiebre con lo de los dientes…Simplemente un día se fijó en cómo nos lavamos los dientes su padre y yo y desde entonces de vez en cuando se acuerda y pide el cepillo. Luego ya no le valía con el cepillo, quería pasta de dientes y mojarlo un poquito con agua….Es oir la palabra dientes y se pone como loco de contento. ¿¿??. Hasta que hoy, que lo ha pedido y como no podíamos dárselo, se ha puesto a berrear como un loco. Madre mía, qué disgusto tenía. Qué capacidad pulmonar.

La tercera explosión ha sido porque el Chiquinini se empeñaba en beberse el agua de la bañera, en la que sólo él sabe si previamente ha hecho algún pis. Como no atendía a mis sabios y pacientes razonamientos, no me quedó más remedio que quitarle el vaso con el que estaba jugando, y ala, ¡berreo!


Así que….¿ahora empieza lo difícil, no?


Quiero decir que hasta ahora su padre y yo hacíamos “lo que queríamos” porque era un bebé: es hora de dormir o de comer o de pasear o de ponerse la chaqueta porque refresca. Pero ahora el Chiquinini empieza a ser una personita y hay que enseñarle y educarle, lo cual de repente se me antoja de lo más complicado.

martes, 27 de octubre de 2009

Lactancia mixta

El Chiquinini tomó en sus primeros meses de vida lactancia mixta. Empezamos con este sistema cuando tenía 15 días y con un poco de recelo porque el biberón no goza de muy buena prensa.


Tenía miedo de que el peque rechazara el pecho a raíz de introducir la lactancia artificial, pero no fue así. Y casi se me saltan las lágrimas al darle el primer biberón, bueno, sin el casi…El pobrecito tenía un hambre que se moría. Llevaba un día entero llorando, al pecho cada hora, sin dormir…Pasándolo mal él y nosotros. Así que le ofrecimos un biberón pequeñito y lo engulló. A partir de ese momento siempre le ofrecíamos el bibe después de la toma de pecho. A veces tomaba bastante, otras poco y otras nada.

Unos días después la pediatra me dijo que podía intentar dejar el suplemento y seguir sólo con la teta, pero como el sistema nos funcionaba bien y en ese momento no me veía con fuerzas, seguimos con la lactancia mixta.

Las ventajas del sistema:

- Sabes que el niño no se ha quedado con hambre porque después de la toma de pecho le ofreces el biberón. Si tiene hambre toma algo y si está saciado lo rechaza.

- El papá puede participar y ser él quien le dé el biberón al peque.

Las desventajas:

-En las tomas nocturnas te tienes que levantar sí o sí, a por el biberón.

-Tienes que lavar y esterilizar los biberones. Si sales de viaje te toca cargar con ellos, con la leche de fórmula, etc.

- La más seria: parece ser que existe el riego de que el bebé rechace el pecho porque le resulte más cómodo el biberón.

Aunque el sistema nos funcionó muy bien y el Chiquinini no dejó la teta por el hecho de introducir el biberón, me sentía un poco mal, como si algo hubiese fallado.

Está fuera de toda duda que la lactancia materna exclusiva es la mejor, pero de ahí a dramatizar y hacernos sentir mal cuando hay que dar un biberón todavía hay un trecho. Parece sin embargo que es un trecho que se recorre a la velocidad de la luz, porque yo siempre tuve la espinita clavada de no haberlo “conseguido”.

Mi pariente sólo le veía ventajas a nuestro sistema (siempre es más optimista que yo), pero yo sentía que algo no había salido bien. Y sé que no soy la única madre que se ha sentido así, justo cuando se ha dado a luz y se es más vulnerable, todo es nuevo y no sabes bién qué hacer, piensas que no tienes fuerzas para más porque el bebé es exigente y te absorbe… Cuando ofrecer un biberón puede ser una ayuda para salir de un círculo y de mucho estrés…. resulta que por el contrario se convierte en un problema, en un fracaso.

¿Por qué? Esa es la pregunta que me hago. ¿Es tan grave como para sentir que se trata de un fracaso en la función de madre? ¿Es que ser madre sólo consiste en dar la teta? ¿Es que no hay vínculo con el bebé si no le das el pecho aunque le arrulles, le acunes, le cuides, estés siempre pendiente de él, le cantes, le acaricies y un largo etcétera? Primera opción: teta. Pero si no sale bien por ignorancia o por la razón que sea, no pasa nada. ¿ O sí?

sábado, 24 de octubre de 2009

El sexo débil

No sé de donde salió tal afirmación, pero la llevo oyendo toda la vida: la mujer es el sexo débil. Nunca he pensado que así fuese, pero ciertamente desde que di a luz a mi Chiquinini he visto claro que no es así. No sé si la mujer es más fuerte realmente, con un umbral del dolor y la fatiga más altos, o solamente lo “aparenta” porque se queja menos y empuja hacia delante como sea…En cualquier caso, la mujer ha demostrado ser más fuerte.


No es sólo el hecho de pasar por un parto, que es algo que siempre se pone como ejemplo -“Ya veríamos si tuviesen que dar a luz los hombres cuántos niños nacían”-. Es también la crianza de los hijos. Ahora porque muchas trabajamos fuera de casa y la jornada no terminan nunca. Cuando alguien me dice que me ve algo más delgada que antes le respondo que debe ser de literalmente no parar en todo el día, desde que me levanto hasta que me acuesto.

Pero ¿y antes? Mi admiración a aquellas mujeres que tenían tantos hijos…Cuando las mujeres no trabajaban fuera de casa y tenían una prole numerosa, sin ayuda además de ningún tipo ( porque ahora afortunadamente es más “compartido” el cuidado de los hijos). Aquellas mujeres tenían que parir, lactar, cuidar de los más mayorcitos, de los que estuviesen malitos, pasar noches en vela, cocinar y limpiar para todos ellos, quizá también salir a hacer tareas en el campo, y un largo etcétera. Madre mía, y a eso han tenido la cara dura de llamarlo el sexo débil.


¿Qué a qué viene esta reflexión? Pues porque en realidad estaba pensando que soy una blandengue. Llevamos un mes de octubre malillo, con el pariente missing por trabajo y el Chiquinini malito día sí día también, todas las noches sin dormir bien, muchos días con madrugones a las cinco de la mañana porque el Chiquinini no se duerme ya más, el estrés de ver al peque tan malito, el trabajo por supuesto, que el viernes fui con fiebre y todo, etc. Y me vengo abajo, que ya no puedo más, y me pregunto qué sería de mi sin la ayuda de mi madre y cómo lo harían aquellas mujeres, qué tías, qué webs; yo no valgo pa’na.

jueves, 22 de octubre de 2009

El estilismo perfecto para ir a trabajar

Estaba leyendo la entrada de madre en apuros y no he podido resistirme a escribir lo que me había pasado a mí esa misma mañana.


Voy de mal en peor, vaya la verdad por delante. Cuando iba a la universidad me arreglaba y hasta me maquillaba. Cuando empecé a trabajar, cambié las lentillas por las gafas porque pasaba muchas horas fuera de casa y bastantes delante de un ordenador. Cuando nació el Chiquinini por supuesto dejé de maquillarme ( a mi tampoco me daba tiempo ni a hacer pis).

Y ayer…ayer salí de casa apuradilla porque retrasé el despertador porque habíamos dormido poco y mal porque el Chiquini está malito porque empezó la guardería porque porque porque…Me vestí a la carrera y con una sola mano, porque con el otro brazo tenía que sostener los 11.5 kg del Chiquinini, que estaba de lo más mimoso. Aún así me vestí bien para ir a trabajar.

O eso pensaba yo, porque no reparé en el bolso hasta que llegué al trabajo y vi que llevaba el bolso verde…..con los zapatos morados. Ole!




Pues nada, pa’lante como los de Alicante, antes muerta que sencilla, bien digna a ver si como son colores bien discretos nadie se daba cuenta. Y cruzando los dedos para que si alguien se daba cuenta fuese un visionario de lo más trendy al que le pareciese mi look de lo más atrevido y estupendo.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Otra vez sobre la guarde.Resumiendo: es una faena.

Aunque estoy contenta con la guardería elegida para el Chiquinini porque me transmiten confianza y cariño las personas que están allí, me estoy sintiendo fatal por llevarle. La guardería es prescindible. O debería serlo, porque en la práctica es imprescindible, qué cosas. Nos decimos que les viene muy bien a los niños porque les estimulan, les enseñan cosas, aprenden a compartir, a estar con otros niños, etc. Ja, el que no se consuela es porque no quiere.
Un niño de 6, 9, 15 o 20 meses donde mejor está es en casa, pues es donde le pueden dar más cariño y más atención. Y por supuesto estimularle igual que en la guardería. Unos padres activos, con ganas, y con tiempo, vaya si le pueden estimular y enseñar cosas! Y si tiene la suerte de tener abuelos, hermanos, etc. para qué quieres más.



Quizá sea cierto que pueden aprender otras cosas como compartir, que en casa es difícil que aprendan si por ejemplo no tienen hermanos, aún no lo sé. Y pienso que a partir de los 2 o 3 años pueden disfrutar de algunas actividades que hagan allí, como cantar juntos, bailar o pintar.



Pero la verdad, creo que muchas veces no nos queda más alternativa a los padres. De momento le veo a la guardería más inconvenientes que ventajas. El más gordo de todos, los virus galopantes.



El Chiquinini a sus dieciocho meses sólo había estado una vez malito, con otitis. Fue poner un pie en la guardería y el día dos ya teníamos instaladas la fiebre y los mocos. Unas horas después gastroenteritis. Así que el peque se pasó más de una semana en casa. Cuando ya parecía que estaba bien volvió a la guadería. Ha asistido cuatro días y ya ha empezado con garganta roja, mocos, tos, nariz tapada, fiebre otra vez....Le cuesta respirar y por tanto dormir, etc. Diagnóstico final: laringitis.

Como muchos niños cuando empiezan la guarde o el cole está pasando más tiempo en casa que allí.



A mi sinceramente me parece que llevarle a la guardería es hacerle una faena a su cuerpecito serrano.



Me siento fatal.




lunes, 19 de octubre de 2009

¿Hay buenos y malos?

Mi abuela no se fiaba de nadie. Yo por el contratio tiendo a pensar que todo el mundo es bueno. Cada uno con sus virtudes y sus defectos, unos más generosos, otros más egoístas, pero buenos en el fondo, sin querer hacer daño conscientemente a los demás. Me cuesta creer lo contrario.


Pero me temo que he descubierto que hay personas malas, así, tan sencillo. Tengo un compañero de trabajo para el que no encuetro otro calificativo. Parece que disfruta molestando a los demás, escurriendo el bulto, provocando, creando tensión y malestar y sobre todo intentando dejar en mal lugar a sus compañeros. He visto ya a tres personas de distintos departamentos salir llorando de la oficina por encontronazos con él. Yo también los he tenido claro, y aunque suelo ser una persona tranquila ha conseguido alterarme enormemente. Es verle y ya se me dispara la adrenalina y se me encienden todas las alarmas: “Peligro!”. Es vox populi su comportamiento porque arremete contra todo el mundo, pero esto no supone un gran consuelo cuando hay que lidiar con él. Ha coincidido además con un jefe que no sabe imponerse y pararle los pies. Y es que ser jefe no es tan fácil, hay que valer.


Pero a lo que iba es, ¿por qué actúa de esa manera? Aparentemente es una persona normal…¿Lo hace sólo en el trabajo? ¿Lo hará también en su casa? ¿Cómo puede tener amigos? ¿Dormirá bien por las noches?

viernes, 16 de octubre de 2009

Padres en el parque

Ahora y mientras el tiempo lo permita pasamos bastantes ratos en el parque. Al Chiquinini le gusta correr a sus anchas, jugar con la tierra, observar a los otros niños y bajar por el tobogán .

En el parque, como en la sala de espera del pediatra por ejemplo, es posible ver a otros padres interactuar con sus hijos. Siguiendo un poco el hilo de la entrada de ayer, el que siembra recoge, y viendo algunas actitudes de padres tampoco se puede decir que después sea sorprendente el comportamiento de los hijos. Son sólo retazos y detalles de su día a día, que realmente desconozco, claro. Pero si se extrapola lo que vi a las situaciones habituales el resultado no creo que pueda ser muy bueno.

Dos ejemplos recientes. Unas niñas juegan y pican a otro niño, dos o tres años mayor que ellas, diciéndole tonterías varias. El muchacho responde lanzando un poco de tierra con su pie, nada exagerado. Entonces interviene la abuela de las niñas. De entrada esto no parecía necesario pues los niños podían haber resuelto la situación solos, creo yo. Pero es que la abuela intervino para decirle al niño mayor que él era muy malo, y rematar echándole ella ( la abuela!) tierra a él. Qué ejemplar.

Otro día apareció una niña de tres o cuatro añitos que trepaba por sitios que a mi me parecían de cierto riesgo ante la mirada impasible de la que supongo sería su madre, que estaba sentada en un banco a una distancia considerable. Yo con lo cagueta que soy no entiendo cómo dejaba que se subiera sola a esos sitios. Después la niña se acercó a mi Chiquinini y empezó a “incordiarle”.

La madre le gritaba a la niña desde la distancia, y ni siquiera cuando tiró del pelo al Chiquinini se movió. Siguió gritándole a la niña desde lejos mientras yo le decía que eso no se hacía.

En fin, qué triste.

jueves, 15 de octubre de 2009

En el WC de señoras

Ayer estuve charlando con la señora de la limpieza en los lavabos de la oficina. Esto de ser madre une mucho, lo vi claro desde que se me empezó a notar la panza del embarazo. La gente te pregunta y te cuenta en cualquier sitio. Ella siempre me ha preguntado qué tal me iba, primero el embarazo y ahora con mi Chiquinini, y nos echamos nuestros parlaos.



Esta señora tiene dos hijos ya creciditos, en plena adolescencia, y me decía con gran nostalgia que tengo mucha suerte y que disfrute de mi niño ahora que es pequeñito. Soy consciente de que es una etapa bonita, cargada de emociones intensas y nuevas, de descubrimientos y de un sinfín de cosas más; y también soy consciente de que la adolescencia es una transición difícil…pero me llamó la atención el poso de pena que había en su forma de hablar.


Me explicaba que ahora ya no pasan tanto tiempo juntos los cuatro, que antes hacían salidas en familia, que ahora vete a saber dónde andan los hijos y qué hacen, señor, con lo que se ve en la tele…Que antes por las noches cerraba la puerta de su casa y sabía que estaban todos dentro.


Por mi parte yo le decía las cosas buenas que tiene el momento que ella está viviendo y es que vuelve a tener tiempo para ella y para su marido, para estar solos ellos dos. Pero no…mis palabras no la convencían. Estaba un poco triste y preocupada.


La verdad es que con 15 meses se tiene casi todo bajo control, siempre entre comillas, claro. Pero cuando llegan a los 15 años…eso ya es otra cosa. Miedo me da. ¿Realmente están tan desmotivados, faltos de valores, maleducados, etc. los adolescentes de hoy? Esa es la impresión que se trasmite, pero en realidad no tengo ninguno cerca para juzgar por mí misma. No sé…todos hemos pasado por esos años y hecho tonterías, pero…¿de verdad es ahora tan grave? No sé si es así, si todos están tan “mal”, si es la generalidad, o si por el contrario es un sesgo lo que nos muestran. Es muy fácil caer en el tópico de “la juventud ahora está fatal”, en mis tiempos todo era menor, la música, etc.


En fin, espero que no sea el asunto tan grave, por la cuenta que nos tiene a todos

martes, 13 de octubre de 2009

De la teoría a la práctica

Como en muchas otras cosas, con los niños una cosa es la teoría y otra es la práctica. Igual que una cosa es estudiar en la universidad y otra cosa es aterrizar en el mundo laboral, empezar a aplicar lo que sabes (y lo que no sabes), tomar decisiones, etc. Igual sucede la primera vez que el Chiquinini te la monta parda...Has léido cómo sería recomendable actuar pero....


En los últimos días he podido comprobar varias de las cosas que había oído o leído.


1. En la guardería se lo contagian todo.
Vaya, el segundo día de ir a la guarde el Chiquinini ya tenía fiebre y unos mocazos que no le dejaban ni comer ni dormir. Después pasó a gastroenteritis o similar y todos en la familia contagiados...


2. Quiéreme cuando menos lo merezco, porque es cuando más lo necesito. Esta frase se la leí a Rosa Jove, creo. Pido disculpas si me equivoco. En cualquier caso, cómo le cambió el caracter al Chiquinini durante varios días. No comía nada, se estaba quedando como un flautín. No estaba contento como suele estar él siempre, todo parecía molestarle y había ratos en que sencillamente se volvía insoportable. Justo cuando más cariño necesitaba porque realmente estaba malito. Para colmo, unos días después descubrí que además le estaba despuntando un canino.

3. Los niños perciben nuestro estado de ánimo y eso a veces les afecta.
Todo este malestar del peque coincidió con los días en que yo también me encontraba mal por la gastroenteritis y estaba además nerviosa por causas totalmente ajenas a él. Me hacía falta un sueño reparador que nunca llegaba. Y una noche en que de repente el Chiquinini no quería dormir, se cogió una rabieta de caballo; de tomo y lomo, como nunca lo había hecho hasta ahora. Precisamente la misma noche en que además me acompañaba la horrible migraña que ahora se presenta cada vez que me visita la señora de rojo del anuncio aquel.
No era capaz de calmarle y se me "descontroló" la situación. Así que yo le contagiaba a él mis nervios y él a mi los suyos. Para colmo de males esa noche no estaba mi pariente, que podía haber obrado como salvador rompiendo la espiral en la que nos habíamos metido, no sé cómo, el Chiquinini y yo...En fin, un cuadro. Por cierto, que negro se ve todo de noche y más si se tiene tanto sueño. Por qué será que en la noche todo se percibe de otra manera.

En definitiva, que una cosa es la teoría..y otra la práctica!

domingo, 11 de octubre de 2009

Hoy como hija.

Hoy no escribo como madre sino como hija. Esta entrada se la dedico a mi madre porque...

...primero y siendo sólo una cría cuidó de su abuela enferma.

Después cuidó de sus hijas.

Más tarde cuidó con cariño a sus padres ancianos y enfermos.

Y ahora está cuidando de su nieto, que tiene la suerte de estar con alguien que le quiere con locura mientras papá y mamá trabajan.

Una vida dedicada a los demás, y qué poco lo valoramos...

Gracias mamá.

viernes, 9 de octubre de 2009

El médico caído

Se me cayó el médico del pedestal.Cuando eres pequeño tus padres son lo más, todo lo saben y todo lo pueden arreglar. Algo parecido pasa con los médicos. No pasa nada, el médico lo curará.


Pero….¡Ay! El médico es una personita de andar por casa, como tú y como yo…Y como en todas las profesiones los hay buenos, los hay vocacionales, y también los hay regulares…

Un par de meses después de dar a luz a mi hijo fui al centro de salud porque tenía desde el parto dolor en la zona del hueso de “la rabadilla”.Pensé que la zona estaría resentida por el esfuerzo y que el dolor remitiría solo, pero no fue así. Mi médico estaba de vacaciones y me recibió una doctora. Le expliqué lo que me pasaba y, ¡oh milagro!, ¡ inmediatamente me diagnosticó!

Me dijó :”Eso será de la epidural.”

Desde mi ignorancia, me parecía muy raro que ese fuese el motivo.Pero más raro me pareció que:

1. Tas mi breve explicación de las molestías que sentía no me hizo preguntas de ningún tipo.

2. No me examinó

Este habría sido el fin de la historia. Habría salido de la consulta igual que llegué, sin saber qué me pasaba y si podía solucinarse.

Pero insistí y le mencioné que un conocido, fisioterapeuta, me había comentado que el dolor podía ser debido a una luxación en el coxis. Ante mi insistencia dijo que sí, que podría ser así, pero…que si ese fuera el caso no se podía hacer nada y me preguntó si pensaba tener más hijos. La pregunta me descolocó un poco y le respondí titubeante:

- “Pues…no sé…supongo que sí…”

Entonces me dijo que para qué me iba a preocupar de lo que tenía, que total, si pensaba tener más hijos, me podía volver a pasar otra vez. Y de esta forma me largó con viento fresco.

Yo muy digna y educada ( y un poco boba) aún le pedí disculpas por si la había ofendido con mi insistencia.

Por cierto, un pequeño detalle, ¡esta doctora estaba embarazada!

¿Cómo terminó la historia? Fui a otro médico, me hizo una radiografía, vio que efectivamente se trataba de una luxación en el coxis y me dijo que no había más solución que la cirujía, pero que probablemente con el tiempo el dolor remitiría. En resumidas cuentas, algo parecido a lo que me dijo la primera doctora, que me tenía que aguantar.

Pero claro, hay formas y formas….

martes, 6 de octubre de 2009

¿Bebés de alta demanda?


Cuando nació el Chiquinini llegamos a preguntarnos si sería hiperactivo. ¿Hiparactivo con un mes y medio? ¿Es eso posible? Entonces descubrí que existía algo que llamaban “bebés de alta demanda”¿Será entonces un bebé de alta demanda? Lloraba bastante y parecía siempre intranquilo o inquieto, de día y de noche. Dormía poco y se despertaba múltiples veces entre las tomas. Aunque estuviera agotado era como si se resistiera a dormir porque le pudiese la curiosidad.


Recuerdo que un día cuando mi Chiquinini tenía tres meses bajé a casa de la vecina, que tenía entonces una niña de seis, que estaba en el parque mientras su madre y yo charlábamos diez minutillos. La pequeña no decía nada, simplemente estaba allí tranquila. Y yo pensaba: “Cuándo podré hacer yo eso…Mi niño estaría ya reclamándome y llorando, no me da un respiro…”.


Un mañana de paseo con mi bebé me econtré con una compañera de trabajo y me dijo “Tú fenomenal,no? De mega-vacaciones”. Bueno,bueno, que ganas de cantarle las cuarenta. Si tú supieras…Nunca en mi vida había estado tan cansada y con tal falta de sueño (¿Será posible morirse de sueño literalmente? Espero que no).


Con el tiempo esa situación fue mejorando un poco. Sigo sin tener ni idea de si el Chiquinini era un bebé de alta demana o si es hiperactivo ahora, aunque creo que no. He leído sobre una y otra cosa y no me queda claro, porque no cumple el “patrón” al 100%. Supongo que entre un niño tranquilazo y uno hiperactivo hay un amplio abanico que queda dentro de la normalidad.


En cualquier caso, cuando el Chiquinini era un bebé me quejaba mucho de lo mal que dormía. Además, parecía que el resto de bebés del mundo eran tranquilos y dormilones. Con el paso del tiempo el tema del sueño ha mejorado mucho, pero a parte de eso yo aprendí a no quejarme por ello y a ver las cualidades de mi hijo, que es muy despierto, activo y alegre ( aquí va una piedra de las del otro día contra mi tejado). Y definitivamente creo que esa es la actitud que hay que tener.

viernes, 2 de octubre de 2009

Pre-ocuparse

Ayer el Chiquinini empezó por fin la guardería “de verdad” y yo estuve todo el día mucho más cansada de lo habitual. Creo que fue fruto de la tensión, los nervios y la preocupación acumulada….Lo cierto es que todo fue genial con mayúsculas. El Chiquinini se quedó en la guardería sin el mínmo problema y estuvo contento todo el tiempo.

Y yo en cambio camino de la guardería a primera hora iba con un nudo en el estómago y unas mariposas igual que cuando era yo la que empezaba en un cole nuevo…Estaba nerviosa y con las lagrimillas a punto de asomar.


Resulta que preocuparse significa “ocuparse antes”, y a veces nos ocupamos antes de cosas que no van a llegar a suceder. Nos preocupamos por tanto sin necesidad.


A veces es más lo que “nos montamos” nosotros en la cabezota que lo que realmente sucede después. Como cuando te vas a presentar a un examen y estás nervioso desde horas antes, pero una vez que empiezas y te ocupas del asunto, se pasan todos los nervios. O cuando vas a salir de viaje y el día antes piensas “quien me mandará a mi, con lo bien que estoy en casita”, y en cuanto te montas en el avión estás estupendamente. O cuando piensas si tu bebé la liará parda en algún acontecimiento familiar, y cuando llega la hora duerme como un tronquito.


Así que a ver si aprendo la lección y me preocupo algo menos...

jueves, 1 de octubre de 2009

De la guardería y la gripe A

Hemos estado dudando si llevar a nuestro Chiquinini a la guardería o no por la archifamosa gripe A. Como trabajamos los dos, nos podemos permitir el lujo de dudar gracias a la abuela, pero ya hemos abusado bastante de ella.
Yo como buena cabeza-cuadrada de ciencias intentaba salir de mi mar de dudas sobre guarderia sí-guarderia no (en relación con la gripe A) aplicando la relación “probabilidad x riego”.



A ver qué sale…Está claro que la probabilidad de contagiarse de gripe A ( y lo que no es gripe A) en la guardería es alta o muy alta. Pero si le dejo en casa por miedo a la gripe A, también tendré que evitar que entre en contacto con otros niños en el parque o en cualquier otro sitio… No puede ser, en una burbuja no le puedo meter….En conclusión, no puedo eliminar completamente el riesgo, pero sí puedo reducirlo.


Vista la probabilidad. Ahora bien, otra cosita es la gravedad del riesgo.


Y aquí es donde no salgo de mi asombro. Este verano si escuchábamos a los medios de comunicación, parecía que iba a ser la hecatombe. No sé si es que en verano no tenían más noticias que dar “los de la tele”, a parte de los sucesos y el tiempo, por lo que tenían que exagerarnos un poquito el asunto de la gripe…Supongo que era eso, como cuando les da por relatarnos todos los deportistas que se mueren desgraciadamente entrenando o todos los casos de perros que atancan a niños, o el calor que hace en verano y las nevadas que caen en invierno….Esto último si que son noticiones y lo demás son tonterías. Pero bueno, este capítulo sería digno de una entrada a parte.


Al final fue en blogs de internet donde encontré la información sobre la enfermedad, contagio, índice de gravedad, etc . que parecía más objetiva y desde luego más completa, y parece que la cosa no era para alarmarse y alamarnos tantísimo.


Espero que efectivamente se así. Con la “adaptación” en la guardería he pasado algunos ratos allí con el Chiquinini y otros niños. La medida que en algún sitio escuché de, por ejemplo, no dejar que compartan los juguetes…me ha parecido sencillamente imposible.