miércoles, 30 de septiembre de 2009

Periodo de adaptación y prueba de fuego


Seguimos con el "periodo de adaptación" en la guardería. De momento el Chiquinini está encantado, porque estoy yo allí y todo son caras nuevas y juguetes nuevos.

Pero mañana será la prueba de fuego, cuando mamá le deje y salga por la puerta....

Si se queda llorando voy a pasarlo muy mal...

martes, 29 de septiembre de 2009

Adaptación a la guarderia...¿de quién?

Mi Chiquinini empieza la guardería esta semana, pocos días antes de cumplir 18 meses.

Me parece increíble que yo sea ahora “la mamá de” y le esté comprando un babi al Chiquinini para ir la guarde, porque mis primeros recuerdos de la infancia son, precisamente, de la guardería.

Creo que era algo más mayorcita que él cuando empecé porque recuerdo perfectamente que cuando mi madre me dejaba allí y como yo aún no tenía medida del tiempo, le preguntaba qué cosas tenía que hacer antes de volver a recogerme y así me hacía mejor a la idea de la situación y me quedaba un poco más conforme.

Y vaya lo que ha llovido desde entonces … ya le toca el turno al Chiquinini. A ver qué andanzas le esperan, aunque él aún no puede contármelas.

Y como aún no sabe hablar, tampoco puede preguntarme cuándo voy a volver, si tardaré mucho, etc. ¿Qué pensará cuando le dejemos allí, con personas a las que no conoce?

El período de adaptación supongo que es bueno para ellos, pero desde luego también para los padres..Al menos yo creo que lo voy a necesitar…

Justo cuando estoy diciéndome a mí misma que al Chiquinini le va a venir muy bien pasar un rato en la guardería, que lo pasará bien con otros niños y aprenderá cosas, que al fin y al cabo muchos niños van a la guarde y tanto ellos como sus padres están contentos, etc.etc…, justo entonces viene mi pariente y me dice que le da pena llevarle porque es muy pequeño y le vamos a dejar allí solo. Menuda pareja de blandengues.

viernes, 25 de septiembre de 2009

¿Somos las madres aburridas?

Voy a tirar piedras contra mi propio tejado, ¡ea! ¿Por qué las madres podemos llegar a ser tan aburridas?



Pues podemos llegar a ser aburridas como llegan a serlo otros en relación con algún tema que les parece de lo más interesante, sea fútbol, cine, guisos, ordenadores o bichos. Vamos, que partimos de la base de que en el medio está la virtud.

Como en todo, no es justo generalizar porque cuando lo hacemos siempre somos injustos con alguien. Pero ….es que hay madres que no paran de hablar de sus retoños.

Uf, lo reconozco, hasta a mi, que soy orgullosa madre, me resulta en ocasiones un poco cansado que me cuenten con pelos y señales lo que come, lo que pesa y los gorgoritos que hace… Tengo amigas con las que ya sea en persona o ya sea por teléfono, no es posible mantener una conversación como antes. Unas veces porque el chiquinini de turno está por allí haciendo de las suyas y otras porque aunque no está te relatan todo lo que ya hace o deja de hacer el sujetillo.

Lo peor fue un día en que una de mis mejores amigas me contaba lo bien que se lo pasaba su hija en la guardería, y al final se arrancó y me empezó a cantar la última canción que había aprendido…. ¡No, por Dios, mantengamos un poco de dignidad!

Además, en realidad y aunque nos parezca que nuestro niño es el más adelantado, me da que todos siguen un desarrollo bastante parecido.

Cuando me dejo llevar por esos arrebatos en plan “mi niño es el más espabilado, guapo, expresivo, etc. “ me recuerdo a mí misma la frase que más se oía y repetía en todas las habitaciones de la maternidad:

“Qué guapo es est@ niñ@. No he visto otro igual. Los recién nacidos suelen ser feillos, pero este no, en absoluto. Y se le ve ya muy espabilado.Y no lo digo yo porque sea su abuela…”

Si había 20 habitaciones con dos camas cada una, eran por lo menos, por lo menos, 40 abuelas diciendo lo mismo.

Pero bueno, ya he dicho que eran piedras contra mi tejado…

jueves, 24 de septiembre de 2009

Los Diputados del Congreso, como en ESO

Ayer mientras iba en el coche volviendo a casa del trabajo escuché en la radio algo así como que nuestros Diputados habían hecho novillos. Como el presidente y la vicepresidenta no estaban, pues no fueron al Congreso. Y aprovechando que no había temas para tratar el jueves ( ¿no hay temas en plena crisis?) y que el Pisuerga pasa por Valladolid….pues el jueves me pareció entender que tampoco van.

Menos mal que allí no se pasa lista como en el cole. Bueno, como en los coles de antes, porque ahora, por lo que cuentan los profesores, cualquiera se atreve a pasar lista….

Total, que parece que los Diputados se han ido de puente.

Pues sinceramente, no sé qué pensar. Nunca me había parado a pensar en esto, simplemente doy por hecho que estos señores van allí y hacen lo que tengan que hacer y cumplen con su deber.

Pero parece que cual alumnos de bachillerato, están esperando a que falte el profe a clase para hacer mega puente.

Vaya ejemplo más estupendo para todos los demás.

Mientras aparcaba el coche y quizá para consolarme pensaba en si me habría enterado mal de la noticia…

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Manía persecutoria


Son casi las diez de la noche. Al Chiquinini le ha costado dormirse pero al fin ha caído y la casa está en silencio. El pariente llego tardísimo hoy del trabajo, está cansado, y yo también porque he pillado algún virus tontorrón y no me encuentro muy bien. Tengo la habilidad de cogerlos al vuelo…Procuramos no hacer ruido mientras preparamos la cena, y en ese momento….Suena el teléfono. Vaya, qué oportuno…No sé quién será a esta hora…

Lo cojo rápidamente y una voz mecánica me dice “Hemos mejorado la cobertura de internet en su zona. Si quiere escuchar la información pulse 1”. ¿Y si quiero mandarles a un sitio feo, tendría la amabilidad de indicarme qué tecla tengo que pulsar?

Sarta de improperios. ¿Pero por qué tienen mi teléfono? ¿Por qué me llaman a mi casa?

Quién les ha dado permiso para molestarme, que siempre llaman en el momento más inoportuno, cuando sales de la ducha o cuando tienes al Chiquinini en el cambiador o cuando estás un sábado por fin echando una siestecita. Cuando no son unos son otros (operadores de telefonía e internet). Llaman e inmediatamente te preguntan tu nombre para, según dicen, dirigirse a ti educadamente, a veces antes incluso de haberse identificado ellos, que son los que te están llamando muy a tu pesar…

Supongo que soy un caso raro y un poco exagerada, que se me está agriando el carácter con el tiempo, y especialmente que valoro más mi tiempo de descanso, pero yo ya no lo aguanto más.

Concretamente hay “unos”, que no sé que prentenden. Desde que les llamé para pedir información de uno de sus productos me están llamando a mi teléfono móvil cada día. Ahora “sólo” una o dos veces al día, pero hace un mes la frecuencia era de cinco o seis llamadas diarias….

Ya no sabes qué técnica seguir: contestar a la llada, no contestar, razonar con ellos educadamente, hacerlo menos educadamente y decirles que lo que hacen es casi de enfermos mentales, que te dejen en paz de una “piiiiiiiiii” vez… Uf! Qué impotencia.

martes, 22 de septiembre de 2009

lunes, 21 de septiembre de 2009

Conciliar

Conciliar
(Del lat. conciliāre).
1.tr. Componer y ajustar los ánimos de quienes estaban opuestos entre sí.

Pues eso, opuestos entres sí. Personalmente no le veo salida. No se puede estar en misa y repicando.

No se puede estar trabajando ocho horas diarias como mínimo, más el tiempo de los desplazamientos, etc. y dar el pecho a un bebé. Se puede sacándose la leche en el cuarto de baño durante el coffe break, que si no hablamos en inglés ya no somos nadie, y congélandola después en casa. Pues no señor, así no se puede. La baja por maternidad debería durar mucho más, como ocurre en Suecia por ejemplo. Claro, que esto tiene un coste, ya lo sé.

Pues eso, opuestos entre sí.

No se puede estar trabajando todo el día y llevar a los niños al cole, recogerles, darles la merienda, ayudarles con los deberes. Con un niño lo veo chungo, pero ya no te cuento con dos o con tres…Sí, sí, porque hay degenerados que tienen hasta tres.

No sé…esto no está bien montando, no? Desde que tengo a mi Chiquinini no puedo evitar cierto sentimiento de culpa por no poder estar con él más tiempo.

Y por supuesto mi disponibilidad total en el trabajo entendida como horas extras de forma sistemática, viajes, etc. se ha reducido drásticamente. Por lo que deduzco que consciente o inconscientemente mi jefe me habrá puesto una pequeña crucecita.

Así que tengo la desagradable sensación de que ni lo uno ni lo otro.

Pues eso, opuestos entre sí.

Y lo de componerlos y ajustarlos, yo no lo veo. No veo cómo mientras siga esta mentalidad de “echar horas” y de horarios rígidos

viernes, 18 de septiembre de 2009

Luxación


El parto y el post parto te hacen recordar que en realidad somos animales. Recordar, o darte cuenta por primera vez.

Con más o menos acierto nos vestimos, nos calzamos, comemos con cubiertos y demás, pero al final damos a luz como mamíferos que somos…Sentía bastante pudor a cuando llegase ese momento, pero una vez llegó, con el desfile de médicos, enfermeras y auxilares… lo perdí completamente.

Y para rematar viene el postparto, que cuando te “sube la leche” te sientes cual vaca lechera y llamas al pariente para que no se pierda el espectáculo.

- “Mira,mira, están tan duras que parece que la leche viene en tetrabrik!”

El parto me pareció una experiencia muy fuerte . Como ya mencioné mi parto no fue fácil y me quedó una secuela, que fue la luxación del coxis. Así que una vez más, parece que la naturaleza no es tan sabia.

No soy médico pero os puedo contar lo que a mí me explicaron. El coxis es el último huesecito de la columna vertebral.Una luxación de este hueso se puede producir también por, por ejemplo, una fuerte caída. En ese caso el coxis se desplaza hacia dentro mientras que en un parto sucede al contrario, desplazándose hacia fuera al pasar la cabecita del bebé; pobre bebé.

Si el coxis se desplazó hacia fuera, el médico ( no recuerdo bien si el osteópata o el traumatólogo) puede devolverlo a su posición inicial con una maniobra manual, cosa que así de pronto suena fatal.

Si la luxación fue consecuencia de un parto parece ser que esto no es posible y la única solución es la cirugía , que consiste en extirpar ese pequeño hueso.

Inicialmente a mi me dolía la zona de la “rabadilla” al sentarme y al estar tumbada boca-arriba. Con el tiempo, y como me dijeron que podía ocurrir, el dolor ha ido remitiendo y es llevadero por lo que no me planteo pasar por un quirófano. Si alguna mamá reciente me está leyendo y le ha pasado lo mismo, ánimo y paciencia, que para llegar a este punto lo cierto es que han tenido que pasar bastantes meses.

jueves, 17 de septiembre de 2009

El final del verano

Mi marido estuvo de Erasmus cuando estudiaba en la universidad. Hizo buenos amigos y recientemente me contó los viajes que han hecho unos y otros este verano.

Destinos: Las Rocosas en EEUU, China, Caribe y Australia. Para todos los gustos y todos para el mío!!!!!!!

Madre mía, con lo que a mi me gusta viajar, y ahora no quiero ir a ningún sitio a donde no podamos llevarnos con nosotros al Chiquinini.

Durante unos segundos intenté imaginarme qué destino habría elegido yo, pero lo cierto es que hay tantas posibilidades que no fui capaz de decidirme. Como no voy a ir de momento a ningún sitio lejano ni exótico, pues oye, un problema menos.

De todos modos no hace falta irse muy lejos para encontrar sitios que merecen la pena.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

La Tortuga de la Historia Interminable


Vetusta Morla.

Ayer por la noche dejamos al Chiquinini con una de sus abuelas y nos fuimos al concierto de Vetusta Morla. Un nombre sugerente para un grupo que me está empezando a entusiasmar. Creo que su primer disco salió hace más de un año pero yo los he “descubierto” hace poco.

Si alguien que me lee no les conoce recomiendo les escuchéis. Por fin algo decente en español entre tanto pachangismo, merenguismo, cansinismo y todos los ismos.

Lecturas


¿ No había una revista del corazón que se llamaba así? Bueno, no van por ahí los tiros.

Quiero dejar aquí constancia de una lectura a mi parecer muy recomendable para mamás novatas: el libro Una año para toda la vida de Mariela Michelena.

Los niños vienen sin manual de instrucciones, o con demasiados manuales, según se mire, porque a todo el mundo le da por aconsejarte sobre las tomas, el sueño, etc. y lo único que consiguen es ponerte la cabeza como un bombo.

Bueno, a todo el mundo salvo a mi suegra, que debe ser un bicho raro porque con el agravante de ser pediatra me decía“apáñatelas como puedas”. ¿¿¿Cómo dices??? No me vas a ayudar y a decirme cuándo tengo que darle la toma, cuántos minutos, de qué pecho, si lo que tiene son gases o hambre, por qué no duerme, por qué llora tanto, etc. etc.?? Pero cómo es posible??

En ese momento no lo entendía pero después de un tiempecito me dí cuenta de que efectivamente tiene que ser un poco así, porque cada niño es diferente y los niños no son máquinas de precisión.

Cuando nació el Chiquininí me lancé a la búsqueda desesperada de libros que me ayudasen a entenderle, a ser madre en general y a que durmiese bien en particular…

Finalmente el libro que más me gustó fue uno que no se centra en el tema del sueño y que no es la “panacea”, porque eso no existe, pero alguna cosa sí me enseñó y sobre todo me acompañó. Os lo recomiendo

El despertador de la esperanza

El sábado por la mañana había quedado con mi hermana a las diez. El chiquinini se despierta normalmente sobre las siete y media o las ocho, cuando no antes. El viernes por la noche, ilusa de mí, puse el despertador a las nueve por si sonaba la flauta y el peque no se despertaba tan temprano. De ilusión también se vive, ¿no?

martes, 15 de septiembre de 2009

Por los papás


Quiero hacer una defensa de los papás. No pueden parir y no pueden dar la teta, pero no es cierto que la madre sea siempre la que más carga con todo. Seguro que antes era así, no me cabe la menor duda, y mucho me temo que en muchos casos sigue siendo así. Pero no siempre y cada vez menos.

Al principio por ejemplo muchas veces tiene que ser el papá el que ponga un poco de “orden” en ese caos de hormonas y llantos de bebé, por poner un ejemplo.

El otro día me quedé sin palabras cuando, organizando un fin de semana “de chicas” con mis amigas, una de ellas, de mi edad ( que me considero joven , eh?), con formación, etc me dijo: “Bueno, tú no tienes problema con el niño, no? Lo puedes dejar con tu madre”

¿¿¿???

Y eso que la llegada fue...telita!

Lo cierto es que no deja de sorprenderme cómo algo tan natural, la forma en la que todos llegamos a este mundo, tiene que ser tan…uf! No sé qué palabra usar…vamos a decirlo claramente, tan difícil y doloroso. Vale, afortunadamente hoy en día no siempre es así, bendita epidural! Pero yo tuve un parto un poco difícil, y me la tuvieron que retirar.Y además es tan cansado, que te quedas hecha caldo justo cuando vas a tener que empezar a cuidar de un recién nacido. Y además el recién nacido te necesita continuamente. ¿Pues no dicen que la naturaleza es sabía? A lo mejor resulta que es naturalezo y es sabio.

Los primeros días, al darle el pecho a mi bebé me emocionaba tanto que alguna vez se me saltaron las lágrimas. Tan pequeño, tan lindo, con su calorcito…Un auténtico milagro.

Aunque también está la otra cara de la moneda: los momentos en que se me saltaban las lágrimas porque sentía que había perdido mi identidad…”yo antes tenía una vida”. Las hormonas y el cansancio hacen decir cosas exageradas. Como esa y como “tengo tanto sueño que me voy a morir, hoy o mañana, pero fijo que me muero…”. Esas primeras semanas realmente no son lo idílicas que uno se imaginaría, y parece que se reducen a teta-pañal-teta, y que estás viviendo el mismo día una y otra vez. Es una lástima, porque luego pasa volando y no se disfruta al máximo.

Un año y medio


Ahora que el Chiquinini tiene casi un año y medio miro hacia atrás y me asombra lo largo e intenso que ha sido este tiempo. Cómo ha crecido, cómo va aprendiendo.Cómo estoy creciendo yo como persona gracias a esta personita y a esta experiencia vital.

Tengo la sensación de que los padres siempre contamos a los que están a nuestro alrededor las cosas “malas”, tales como madrugones, horarios condicionados, cansancio, etc. Lo hacemos más o menos en serio, con más o menos sentido del humor, etc. Pero raramente hablamos de lo alucinante que es tener un hijo. No contamos todo lo bueno, todas las emociones, lo que se aprende, lo que se quiere. Yo supongo que es porque es difícil de explicar. Hay que vivirlo.

Creo que tenemos hijos, al menos el primero, porque creemos en la familia, porque nos gustan los niños, no sé, por miles de razones. Pero realmente no somos conscientes de lo fantástico que es hasta que llega.