La primera motivada porque el Chiquinini quería cenar sentado en una silla, en una silla de mayores, y no en su trona, con el riesgo de caerse porque no para quieto. Y además quería un boli con el que pintarse el pijama, la mesa, los pies y todo…se dibuja unos tatuajes abstractos de lo más interesante.La segunda rabietilla ha sido hoy porque quería un cepillo de dientes. Pero vamos, un cepillo de dientes corriente y moliente. Le ha entrado una fiebre con lo de los dientes…Simplemente un día se fijó en cómo nos lavamos los dientes su padre y yo y desde entonces de vez en cuando se acuerda y pide el cepillo. Luego ya no le valía con el cepillo, quería pasta de dientes y mojarlo un poquito con agua….Es oir la palabra dientes y se pone como loco de contento. ¿¿??. Hasta que hoy, que lo ha pedido y como no podíamos dárselo, se ha puesto a berrear como un loco. Madre mía, qué disgusto tenía. Qué capacidad pulmonar.
La tercera explosión ha sido porque el Chiquinini se empeñaba en beberse el agua de la bañera, en la que sólo él sabe si previamente ha hecho algún pis. Como no atendía a mis sabios y pacientes razonamientos, no me quedó más remedio que quitarle el vaso con el que estaba jugando, y ala, ¡berreo!
Así que….¿ahora empieza lo difícil, no?
Quiero decir que hasta ahora su padre y yo hacíamos “lo que queríamos” porque era un bebé: es hora de dormir o de comer o de pasear o de ponerse la chaqueta porque refresca. Pero ahora el Chiquinini empieza a ser una personita y hay que enseñarle y educarle, lo cual de repente se me antoja de lo más complicado.
1 comentario:
Complicado, complicado!!! Ya os veo de cabeza a los "terribles dos" (pero que edad más entrañable a la misma vez)
Un abrazo
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