Conciliar
(Del lat. conciliāre).
1.tr. Componer y ajustar los ánimos de quienes estaban opuestos entre sí.
Pues eso, opuestos entres sí. Personalmente no le veo salida. No se puede estar en misa y repicando.
No se puede estar trabajando ocho horas diarias como mínimo, más el tiempo de los desplazamientos, etc. y dar el pecho a un bebé. Se puede sacándose la leche en el cuarto de baño durante el coffe break, que si no hablamos en inglés ya no somos nadie, y congélandola después en casa. Pues no señor, así no se puede. La baja por maternidad debería durar mucho más, como ocurre en Suecia por ejemplo. Claro, que esto tiene un coste, ya lo sé.
Pues eso, opuestos entre sí.
No se puede estar trabajando todo el día y llevar a los niños al cole, recogerles, darles la merienda, ayudarles con los deberes. Con un niño lo veo chungo, pero ya no te cuento con dos o con tres…Sí, sí, porque hay degenerados que tienen hasta tres.
No sé…esto no está bien montando, no? Desde que tengo a mi Chiquinini no puedo evitar cierto sentimiento de culpa por no poder estar con él más tiempo.
Y por supuesto mi disponibilidad total en el trabajo entendida como horas extras de forma sistemática, viajes, etc. se ha reducido drásticamente. Por lo que deduzco que consciente o inconscientemente mi jefe me habrá puesto una pequeña crucecita.
Así que tengo la desagradable sensación de que ni lo uno ni lo otro.
Pues eso, opuestos entre sí.
Y lo de componerlos y ajustarlos, yo no lo veo. No veo cómo mientras siga esta mentalidad de “echar horas” y de horarios rígidos
3 dejaron su granito de arena:
Conciliar: bonita palabra.
Describes muy bien en tu post las dificultades para las madres trabajadoras y la sensación de no hacerlo bien en ningún sitio...
Con el tiempo todo se suaviza, aunque sea a expensas de organizarse de otra forma.
Aunque hay mucho camino por recorrer...
Un saludo
Vengo desde el futuro para decirte que tienes toda la razón! jajajaja
Hola, yo también soy madre trabajadora, pero para mí el problema de la conciliación es otro: que los hombres se impliquen más.
En esta entrada tuya solo hablas de ti. ¿Dónde está el padre? Es que no puede él ir a buscar al retoño a la guardería? Y otras personas?
¿Por qué tenemos que hacer todo nosotras? Hemos interiorizado tanto el mito de la madre sacrificada que no pensamos en reinvindicar el hecho de que nuestro tiempo es el mismo que el de los hombres, y que los hombres padres deben responsabilizarse de su paternidad.
Para mí, en fin, la conciliación no significa trabajar ocho horas e ir el resto de la jornada con la lengua fuera, sino repartir tareas entre el padre y la madre, y, si es posible, con más adultos (abuelos, canguro, vecinos...).
Y sin una pizca de remordimiento. Ni soy heroína ni he entendido nunca qué es eso del "instinto materno" (que no existe, es un burdo invento), ni a los niños les viene mal de vez en cuando estar con otra gente (de confianza, eso sí).
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